Más de 50 cazas de la Fuerza Aérea Israelí atacaron múltiples instalaciones militares en Teherán y sus alrededores, en una operación que apu...
Más de 50 cazas de la Fuerza Aérea Israelí atacaron múltiples instalaciones militares en Teherán y sus alrededores, en una operación que apunta directamente a la infraestructura nuclear y misilística de Irán. Los blancos incluyeron fábricas de centrifugadoras usadas para enriquecer uranio más allá de fines civiles, plantas de producción de misiles tierra-tierra empleados en ataques contra Israel, y centros de ensamblaje de sistemas tierra-aire diseñados para abatir aeronaves.
La operación —coordinada con inteligencia acumulada por el MID y ejecutada como parte de una campaña mayor— pretende degradar capacidades estratégicas que Teherán ha desarrollado durante años. Fuentes del Organismo Internacional de Energía Atómica confirmaron daños significativos en al menos dos instalaciones críticas. Irán, por su parte, respondió con lanzamientos de misiles, muchos de los cuales fueron interceptados por sistemas de defensa israelíes.
Esta escalada intensifica una situación regional ya al límite, con Washington vigilando de cerca y la comunidad internacional haciendo llamados a la contención. Aunque el golpe es severo, la capacidad nuclear iraní no ha sido desmantelada del todo, lo que augura nuevos episodios en esta pugna por la supremacía estratégica en Oriente Medio.
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