En un ataque sin precedentes que ha conmocionado a Israel, un misil balístico iraní impactó directamente el Centro Médico Soroka, el principal hospital del sur de Israel, ubicado en Beer Sheva, el jueves 19 de junio de 2025, alrededor de las 7:00 hora local (4:00 GMT). El ataque, parte de una oleada de misiles lanzados por Irán en represalia por los bombardeos israelíes contra sus instalaciones nucleares y militares, causó daños estructurales significativos, heridos y un incendio en el lugar, según confirmaron los bomberos israelíes y el servicio de emergencias Magen David Adom.
El Hospital Soroka, que atiende a más de un millón de residentes del Néguev, incluidos beduinos, estudiantes universitarios y pacientes internacionales, es un símbolo de coexistencia en la región, con un personal diverso de judíos y árabes que incluye a médicos palestinos. El misil impactó una sección del antiguo edificio quirúrgico, evacuado días antes por orden del Ministerio de Salud de Israel en previsión de ataques, lo que evitó una tragedia mayor. Sin embargo, el proyectil provocó la destrucción de una fachada de más de cuatro pisos, rompió cristales, generó escombros en varias salas y dañó vehículos en la entrada principal. Imágenes en redes sociales mostraron una densa columna de humo y personal médico corriendo entre los escombros.
El director general del hospital, el profesor Shlomi Kodesh, confirmó que hubo “daños extensos en varias áreas” y que el centro está evaluando el alcance total de las pérdidas. “Todos los pacientes y el personal estaban en refugios durante el ataque, lo que limitó las víctimas”, afirmó. Según Magen David Adom, al menos 25 personas resultaron heridas en Beer Sheva, con una en estado grave y varias con heridas leves, principalmente por la onda expansiva o shock emocional. Inicialmente, medios locales reportaron una posible fuga de materiales peligrosos en una planta del hospital, lo que llevó a una evacuación parcial, pero esta sospecha fue descartada tras inspecciones.
El ataque al Soroka se produjo en el contexto de una escalada bélica entre Irán e Israel, que entró en su séptimo día el 19 de junio. Israel lanzó el viernes 13 de junio una operación militar, bautizada como “Operación León Rugiente”, contra sitios nucleares iraníes, como el reactor de agua pesada en Arak y el centro de enriquecimiento en Natanz, alegando que Teherán había cruzado “todas las líneas rojas” en su programa nuclear. Irán respondió con más de 400 misiles balísticos, de los cuales solo un 10% evadió las defensas antimisiles israelíes, impactando también Tel Aviv, Ramat Gan y Holon. En Holon, un impacto en un edificio residencial dejó tres heridos graves, y en Ramat Gan, el edificio de la Bolsa de Valores fue alcanzado.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, condenó el ataque al Soroka como un “crimen de guerra” y prometió en un mensaje en X: “Exigiremos el precio completo a los tiranos en Teherán”. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, calificó al régimen iraní de “nazis que disparan misiles contra hospitales, ancianos y niños”, mientras que el presidente Isaac Herzog destacó que entre las víctimas potenciales había “un bebé en cuidados intensivos y una madre a su lado”. Por su parte, medios estatales iraníes afirmaron que el objetivo principal era una sede militar adyacente al hospital, aunque no proporcionaron pruebas.
El ataque ha generado indignación en Israel, donde políticos como el ministro de Defensa, Israel Katz, acusaron a Irán de carecer de “líneas rojas” y ordenaron intensificar los bombardeos contra objetivos estratégicos en Teherán. La comunidad internacional también ha reaccionado: el embajador de Israel en la ONU, Danny Danon, calificó el ataque como una “grave violación del derecho internacional”, mientras que el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, advirtió que Irán “enseñará una lección a los agresores” si Estados Unidos interviene.
El impacto en el Soroka ha complicado la atención médica en el Néguev, ya que el hospital, con más de 1,000 camas, quedó cerrado a nuevos pacientes salvo casos de vida o muerte. Pacientes no críticos están siendo trasladados a otros centros, como el Hospital Barzilai en Ashkelon. La preparación previa del Ministerio de Salud, que incluyó convertir estacionamientos subterráneos en salas de hospital y trasladar pacientes a refugios, fue clave para minimizar víctimas, según el ministro de Salud, Uriel Buso.
En Irán, el líder supremo, Alí Jameneí, afirmó en un discurso que “la guerra ha comenzado” y prometió una respuesta contundente, mientras que en Israel, el caos se intensifica con reportes de saqueos y disturbios en ciudades como Haifa y Bat Yam tras los ataques iraníes. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea y China, ha instado a la desescalada, con negociaciones nucleares previstas en Ginebra el 20 de junio entre Irán y ministros europeos, aunque las perspectivas de éxito son bajas.

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