Los abertzales del otro día, Alcalá, Sabadell... nuevos vientos soplan sobre España, aunque no nos engañemos, sigue siendo una brisa.
Pero así como la Primera Guerra Mundial demostró que, contrariamente a lo que se creía, solamente los ricos podían permitirse el lujo de no tener patria, pues la clase trabajadora, aquella humilde y digna, siempre iba a estar dispuesta a defender la patria...
Ahora, después de décadas, el letargado trabajador europeo, humillado, pisoteado, de identidad mancillada y de la que ha sido desarraigado... nuevamente confirma que el materialismo convencerá a los hombres con su corrupción, pero su naturaleza, su sentir colectivo y su esperanza por ser mejor, siempre prevalecera.
Hoy la lucha por la justicia social, es nacional. Hoy la lucha por el trabajador, la portaran los niños ricos y de la hoz y el martillo de pega. Pero la revolución pertenece al pueblo, al verdadero trabajador, que jamás deberá volver a caer en las garras de quienes hablan de justicia social, mientras portan un plug, un bolso de Gucci y dicen sentir el pesar del trabajador, sin haber doblado el lomo.

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