La Guardia Civil ha detenido a un hombre de 46 años, vecino de A Gudiña (Ourense), como presunto responsable del devastador incendio forestal que desde el pasado fin de semana arrasa la localidad de Oímbra, calcinando más de 5,000 hectáreas y dejando a tres brigadistas heridos, quienes permanecen ingresados en estado grave. La detención, anunciada esta tarde por el Instituto Armado a través de un comunicado, se produjo tras una investigación iniciada por el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), que identificó al hombre como el posible origen del fuego tras detectar irregularidades en sus actividades agrícolas. Según las autoridades, el individuo realizaba labores de limpieza y desbroce con un tractor el sábado 9 de agosto, cuando estaba vigente un índice de riesgo extremo de incendio debido a las altas temperaturas —que superaron los 35°C— y vientos de hasta 25 km/h, condiciones que habrían provocado la ignición accidental o negligente del terreno.
El incendio comenzó alrededor de las 14:00 horas del sábado en una zona de matorrales y pinares cerca de Oímbra, extendiéndose rápidamente por la comarca de Verín y afectando a municipios como Vilardevós y Riós. Hasta el momento, las llamas han consumido más de 5,000 hectáreas, según estimaciones del Plan de Prevención y Extinción de Incendios Forestales de Galicia (Pladiga), y han obligado a evacuar a unas 400 personas de aldeas cercanas, incluyendo a residentes de zonas rurales vulnerables. Los tres brigadistas, miembros de una brigada forestal de la Xunta de Galicia, resultaron heridos el lunes 11 de agosto cuando una ráfaga de viento avivó las llamas, atrapándolos durante las labores de extinción. Dos de ellos sufren quemaduras de segundo grado y un tercero tiene lesiones respiratorias por inhalación de humo, y están siendo tratados en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo, donde su pronóstico sigue siendo reservado.
La investigación del SEPRONA, apoyada por testimonios de vecinos y análisis de la escena, apunta a que las chispas del tractor, utilizado sin las precauciones adecuadas en un día de alerta máxima, habrían iniciado el fuego, que luego se salió de control debido a las condiciones climáticas extremas. El detenido, cuya identidad no ha sido revelada por proteger la presunción de inocencia, fue arrestado en su domicilio esta tarde tras un registro que halló restos de combustible y herramientas agrícolas, aunque la Guardia Civil no descarta que el acto haya sido imprudente más que intencional. El hombre enfrenta cargos por delito de incendio forestal, con una pena potencial de hasta 10 años de prisión según el artículo 352 del Código Penal, agravada por las heridas a los brigadistas y el daño ambiental masivo.
El suceso ha generado una respuesta masiva: más de 300 efectivos, incluidos bomberos, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y helicópteros del Pladiga, trabajan en la extinción, mientras la Xunta de Galicia ha activado la Situación 2 de Emergencia. La Delegación del Gobierno en Galicia ha informado que se solicitará apoyo aéreo europeo, y en redes sociales, el hashtag #IncendioOímbra ha estallado con imágenes de cielos ennegrecidos y mensajes de apoyo a los heridos. La comunidad local, afectada por la pérdida de pastos y cultivos, ha expresado indignación, mientras ecologistas advierten que el cambio climático agrava la vulnerabilidad de la región. Con el detenido a disposición judicial y el fuego aún activo, este caso pone en el foco la necesidad de mayor control en actividades agrícolas durante períodos de alto riesgo, dejando a Oímbra como un símbolo de la lucha contra los incendios en un verano crítico.
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