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miércoles, 13 de agosto de 2025

Espionaje tecnológico: EE.UU. instala rastreadores secretos en envíos de chips de IA para frenar desvíos a China

Un informe exclusivo de Reuters ha revelado que las autoridades estadounidenses han implementado una estrategia secreta de colocación de dispositivos de rastreo en envíos selectivos de chips de inteligencia artificial, con el objetivo de detectar desvíos ilegales hacia China y otros destinos bajo restricciones de exportación impuestas por Washington. La medida, descrita como una operación encubierta liderada por agencias como el Departamento de Comercio y la Oficina de Industria y Seguridad (BIS), busca hacer cumplir las sanciones tecnológicas impuestas desde 2022, que prohíben la exportación de semiconductores avanzados —como los fabricados por Nvidia y AMD— a países considerados riesgos por su potencial militar o económico. Fuentes involucradas en la cadena de suministro, citadas por Reuters, han confirmado que los rastreadores han sido hallados en envíos de empresas como Dell y Super Micro Computer, sugiriendo una red de monitoreo más amplia de lo esperado.

Los dispositivos, descritos como pequeños localizadores GPS o balizas de radiofrecuencia integradas en los embalajes o los propios chips, permiten a las autoridades rastrear en tiempo real el movimiento de los envíos desde puntos de origen como Taiwán o Corea del Sur hasta su destino final, identificando desvíos hacia China, Irán o Rusia. El informe indica que la iniciativa se intensificó tras detectar un aumento del 40% en intentos de contrabando desde 2023, con casos documentados de chips Nvidia H100 redirigidos a través de Hong Kong y Emiratos Árabes Unidos. La estrategia, que combina tecnología de rastreo con inteligencia humana, ha permitido interceptar al menos 15 cargamentos sospechosos en los últimos seis meses, según datos no oficiales, aunque los detalles de instalación —si son añadidos por fabricantes o autoridades aduaneras— permanecen clasificados.

La medida ha generado reacciones mixtas. En China, el Ministerio de Comercio ha denunciado la práctica como una "violación de la soberanía comercial" y ha amenazado con represalias, incluyendo el bloqueo de exportaciones de minerales raros esenciales para la fabricación de chips. Empresas tecnológicas estadounidenses, como Intel, han expresado preocupación por posibles represalias que afecten su cadena de suministro, mientras que analistas ven la maniobra como un paso lógico en la guerra tecnológica entre EE.UU. y China, especialmente tras la Ley CHIPS de 2022, que destinó 52 mil millones de dólares para fortalecer la industria nacional. En el sector logístico, fuentes de Super Micro han admitido haber encontrado dispositivos en sus envíos, pero han aclarado que no fueron notificados oficialmente, lo que sugiere una operación encubierta coordinada por el gobierno.

El informe también destaca que los rastreadores han sido diseñados para ser indetectables por los destinatarios, con un alcance que incluye puertos europeos como Rotterdam y Singapur, puntos clave de transbordo. Esto ha llevado a la UE a solicitar aclaraciones a Washington, temiendo que la vigilancia afecte el comercio lícito, mientras posts en X reflejan un debate global: algunos celebran la iniciativa como un freno al espionaje chino, otros la critican como una intromisión en el libre mercado. La administración Trump, que ha hecho de la seguridad tecnológica un pilar de su política exterior, no ha confirmado ni desmentido el informe, pero fuentes anónimas sugieren que el programa podría expandirse a otros sectores como telecomunicaciones. Con las tensiones comerciales en aumento, este caso pone en jaque la globalización tecnológica, dejando al mundo pendiente de las próximas movidas en esta partida estratégica.

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