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El presidente francés Emmanuel Macron se ve obligado a convocar elecciones anticipadas tras la dimisión inmediata de Sébastien Lecornu, su primer ministro nombrado apenas un día antes, en un giro político que profundiza la crisis institucional en Francia. Lecornu, designado el domingo tras semanas de negociaciones para formar un gabinete de coalición, presentó su renuncia esta mañana ante Macron, quien la aceptó de inmediato, dejando al país sin gobierno efectivo y abriendo un vacío de poder que podría resolverse con nuevas legislativas. El abandono, que ha sorprendido a todos, se produce un día antes de que Lecornu presentara su programa en la Asamblea Nacional, y ha sido provocado por la amenaza del líder de Los Republicanos, Bruno Retailleau —ministro del Interior en el efímero Ejecutivo—, de retirar su apoyo al no gustarle la configuración del nuevo gobierno, especialmente la inclusión de figuras continuistas del macronismo como Bruno Le Maire en Defensa.
Lecornu, de 39 años y exministro de las Fuerzas Armadas, había prometido una "ruptura" con el pasado al asumir el cargo el 10 de septiembre, tras la caída de su predecesor François Bayrou en una moción de censura. Sin embargo, el gabinete que anunció el domingo, con 13 ministros "renovados" de gobiernos anteriores, generó rechazo inmediato de la oposición y de sus propios aliados. Retailleau, presidente de Los Republicanos (LR), el partido conservador clave en la coalición de centro-derecha, convocó una reunión de urgencia esta mañana para decidir el abandono, criticando que la presencia de Le Maire —bajo cuya Economía la deuda pública se disparó— contradecía la promesa de cambio y reflejaba una dominación del bloque macronista. Esta "espantada" de LR hizo inviable la supervivencia del gobierno, que no contaba con mayoría en un Parlamento fragmentado tras las legislativas anticipadas de 2024.
Macron, que ha tenido cinco primeros ministros en menos de dos años, enfrenta ahora su mayor crisis. La dimisión de Lecornu, el más efímero desde la Revolución Francesa —apenas 27 días—, ha sido calificada como un "circo" por la oposición, con Marine Le Pen del Reagrupamiento Nacional (RN) exigiendo disolución inmediata de la Asamblea y elecciones, argumentando que "los franceses están hartos". Jean-Luc Mélenchon de La Francia Insumisa (LFI) ha acusado a Macron de "implosionar" el sistema, mientras el líder socialista Olivier Faure, que se ofreció para el cargo, critica la falta de legitimidad. Retailleau, por su parte, lamentó la "ocultación" de Le Maire por Lecornu, justificando la retirada de LR para no "hacer el juego al caos".
El Elíseo, en un comunicado breve, confirmó la aceptación de la dimisión, abriendo opciones como nombrar un nuevo primer ministro —posiblemente Lecornu de nuevo o un socialista—, elecciones anticipadas o incluso la renuncia de Macron, aunque esta última es improbable. La prima de riesgo francesa ha superado a la italiana, con la Bolsa de París cayendo un 2%, reflejando la inestabilidad. Económicamente, la parálisis amenaza el presupuesto 2026, con un déficit del 5.8% del PIB y deuda al 112%, agravando la crisis post-Bayrou.
Socialmente, la dimisión ha decepcionado a los franceses, con encuestas mostrando un 60% de hartazgo por la inestabilidad. Políticamente, Macron, impopular con un 25% de aprobación, podría optar por elecciones para resetear el Parlamento, pero arriesga una victoria de la extrema derecha. Retailleau ha hecho guiños a RN, hablando de una mayoría de "sentido común" contra inmigración e inseguridad, mientras la izquierda presiona por censura. Este colapso, el más rápido en la V República, deja a Francia en un limbo, con Macron ante su "píldora más difícil": elecciones o un gobierno fantasma que acelere el declive.





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