El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha aprobado una ampliación histórica de la Zona de Estacionamiento Regulado (SER) que endurece las restricciones para los conductores: los parquímetros funcionarán una hora más al día (hasta las 21:00 horas de lunes a viernes), se activarán los sábados por la tarde (de 14:00 a 20:00) y los domingos (de 09:00 a 20:00 en zonas de alta rotación), y la regulación llegará a 22 nuevos barrios de la periferia, afectando a más de 1,2 millones de residentes y elevando el número total de plazas reguladas a 185.000. La medida, que entrará en vigor el 1 de marzo de 2026, busca “mejorar la rotación, reducir la contaminación y financiar el transporte público”, según el Ayuntamiento, pero ha desatado una oleada de críticas por considerarse “un nuevo impuesto al coche” que grava especialmente a las clases medias y trabajadoras de los distritos exteriores.
Los barrios incorporados a la SER son principalmente de Usera, Carabanchel, Villaverde, Puente de Vallecas, Moratalaz, Vicálvaro, Villa de Vallecas y San Blas-Canillejas, donde hasta ahora el estacionamiento era libre en vía pública. En estas zonas, los residentes podrán obtener la tarjeta de estacionamiento por 25 euros anuales, pero los no residentes pagarán 2,10 euros la hora en zona azul y 2,65 en verde, con un máximo de dos horas. Los sábados por la tarde y los domingos, la regulación será solo para no residentes en los barrios nuevos, pero en el centro (Malasaña, Chueca, Lavapiés y Chamberí) se aplicará a todos, con tarifas que oscilan entre 1,80 y 3,20 euros la hora según la zona.
El Ayuntamiento calcula que la ampliación generará 180 millones de euros adicionales anuales, de los cuales 80 millones irán a mejorar el servicio de EMT (más autobuses eléctricos y frecuencias), 50 millones a la construcción de aparcamientos disuasorios en la periferia y 30 millones a la instalación de 5.000 puntos de carga para vehículos eléctricos. Almeida ha defendido la medida como “necesaria para una ciudad sostenible”: “Madrid no puede seguir siendo un parking gratuito mientras la contaminación y los atascos nos ahogan. Quien use el coche debe contribuir a la movilidad limpia”.
La oposición ha sido unánime: Más Madrid ha calificado la ampliación de “ataque a la periferia” y ha convocado manifestaciones para el 20 de diciembre, mientras Vox ha prometido derogarla si llega al poder y el PSOE la tacha de “regresiva”. Los vecinos de los barrios afectados han creado plataformas como “No al SER en la periferia” que ya suman 45.000 firmas en Change.org.
Los hosteleros de los nuevos barrios temen una caída del 25 % en la clientela de fin de semana, y los taxistas y conductores de VTC han anunciado protestas por la reducción de zonas de carga y descarga. En redes #ParquímetrosAlmeida supera los 1,8 millones de interacciones, con un 78 % de críticas por “expulsar el coche de los madrileños”.
Económicamente, la medida inyecta 180 millones al Ayuntamiento pero resta consumo en barrios periféricos. Socialmente, agrava la brecha centro-periferia. Políticamente, coloca a Almeida ante su decisión más impopular desde la pandemia. Madrid no solo amplía parquímetros: amplía la factura que pagan sus conductores.

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