La ganadora del Premio Nobel de la Paz 2023, Narges Mohammadi, ha sido arrestada de manera violenta en la ciudad de Mashhad, en el noreste de Irán, durante un acto de homenaje a un abogado de derechos humanos fallecido recientemente. Según su fundación y testigos presenciales, las fuerzas de seguridad iraníes irrumpieron en el memorial con gas lacrimógeno y porras, golpeando a Mohammadi y a otros activistas presentes, antes de arrastrarlos a vehículos policiales sin mostrar órdenes de detención. La activista de 53 años, que había sido liberada temporalmente en diciembre de 2024 por motivos médicos, fue retenida junto a al menos ocho compañeros, incluyendo a la destacada defensora Sepideh Gholian, y su paradero actual es desconocido, lo que ha generado temores por su integridad física dada su frágil salud.
Mohammadi, ingeniera y madre de dos hijos, ha pasado la mayor parte de las dos últimas décadas entre rejas por su incansable lucha contra la represión del régimen islámico, especialmente en defensa de los derechos de las mujeres y contra la pena de muerte. Su detención se produjo en el séptimo día de luto por Khosrow Alikordi, un abogado de 46 años encontrado muerto en su oficina de Mashhad el 5 de diciembre, en circunstancias que más de 80 colegas han calificado de "sospechosas" y posiblemente vinculadas a un "asesinato estatal". Oficialmente, las autoridades de la provincia de Razavi Khorasan atribuyen su muerte a un infarto, pero la coincidencia con un endurecimiento de la seguridad en la zona ha avivado las dudas, llevando a la convocatoria del memorial como acto de protesta pacífica.
Testigos oculares, citados por la Fundación Narges Mohammadi, han descrito escenas de caos: "La policía disparó gas lacrimógeno y cargó contra la multitud desarmada. Narges fue golpeada en las piernas y arrastrada del pelo hasta un coche. Gritaba '¡No al terror estatal!' mientras la metían a la fuerza". El hermano de Mohammadi, Mehdi, presente en el acto, confirmó el arresto y detalló que los agentes bloquearon las calles aledañas para impedir que la multitud rescatara a los detenidos. Otro familiar, Hamid Mohammadi, desde Oslo, ha denunciado que "la violencia fue brutal, incluso sabiendo que Narges tiene problemas cardíacos graves y una lesión reciente en la pierna que le operaron en noviembre".
La Nobel de la Paz, que ha sido encarcelada 13 veces y condenada a más de 30 años de prisión en total, salió de la cárcel de Evin en Teherán en diciembre de 2024 gracias a una suspensión médica de tres semanas que se extendió por presiones internacionales, pero su libertad condicional ha sido frágil. Durante su breve tiempo fuera, Mohammadi ha continuado su activismo, participando en eventos como este memorial y documentando abusos contra mujeres en prisión. El Comité Noruego del Nobel ha reaccionado con dureza: "Condenamos el brutal arresto de Narges y exigimos su liberación inmediata e incondicional. Su coraje representa la resistencia pacífica contra la opresión, y el mundo no puede ignorar esta violación flagrante de los derechos humanos". El presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes, ha pedido a la ONU y a la UE que intervengan para garantizar su seguridad.
El Gobierno iraní, fiel a su patrón, no ha emitido comentarios oficiales sobre el arresto, pero fuentes del Ministerio de Inteligencia han insinuado que Mohammadi "incitó a la alteración del orden público". Esta detención se enmarca en una escalada de represión contra activistas desde la guerra de junio entre Irán e Israel, que dejó 12 días de tensión y cientos de arrestos. Mohammadi, que ha detallado en cartas desde prisión abusos como el confinamiento solitario y torturas psicológicas, ya había sido liberada temporalmente en febrero de 2025 para chequeos médicos, pero su salida se prolongó por campañas globales de presión.
La fundación ha lanzado un llamado urgente a la comunidad internacional para "la liberación inmediata de todos los detenidos, que solo ejercían su derecho a honrar a un compañero caído". En redes sociales, #FreeNarges ha superado los 2,5 millones de interacciones en 12 horas, con mensajes de solidaridad de figuras como Malala Yousafzai y Greta Thunberg. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han exigido acceso inmediato a Mohammadi y una investigación independiente sobre su detención.
Irán, donde las mujeres lideran la resistencia civil más fuerte en décadas, ve en Mohammadi un símbolo inquebrantable: desde su celda, ha organizado huelgas de hambre y campañas contra la lapidación, ganándose el Nobel por "su coraje incansable en la defensa de la dignidad humana". Su esposo, Taghi Rahmani, desde París, ha confirmado el arresto y ha alertado sobre su salud: "Narges tiene problemas cardíacos crónicos y una cirugía reciente en la pierna; cualquier demora en su atención podría ser fatal".
Esta detención no solo es un golpe contra una Nobel: es un recordatorio brutal de que en Irán, la paz se persigue a golpes de porra.

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