La Unión Europea ha aprobado un préstamo histórico de 90.000 millones de euros a Ucrania para financiar su defensa frente a la invasión ...
La Unión Europea ha aprobado un préstamo histórico de 90.000 millones de euros a Ucrania para financiar su defensa frente a la invasión rusa, un paquete que incluye armamento avanzado, munición y sistemas de defensa aérea. Sin embargo, el anuncio ha coincidido con una revelación explosiva: alrededor de 600.000 armas enviadas por Occidente en los últimos dos años han sido robadas, perdidas o desviadas en el caos de la guerra, según un informe detallado de una ONG suiza especializada en control de armamento. Esta cifra, que incluye rifles de asalto, pistolas, granadas y lanzacohetes, representa un porcentaje alarmante del material donado y plantea serias dudas sobre la trazabilidad, la corrupción interna y el riesgo de que estas armas acaben en manos de redes criminales o incluso regresen a Europa.
El informe detalla que el desvío masivo comenzó en 2023, cuando la ayuda militar se multiplicó tras la contraofensiva ucraniana. Miles de armas ligeras enviadas por países como Estados Unidos, Alemania, Francia y Polonia desaparecieron en el trayecto entre los puntos de entrega en la frontera y las unidades en el frente. En algunos casos, soldados corruptos vendieron lotes enteros en el mercado negro; en otros, los envíos fueron saqueados durante bombardeos rusos o simplemente “perdidos” en la logística caótica. La ONG estima que al menos el 15 % de las armas pequeñas y ligeras donadas —unas 600.000 unidades— han salido del control oficial ucraniano, con destinos que van desde el Cáucaso hasta Oriente Medio y África subsahariana.
El escándalo pone en jaque la narrativa de una ayuda militar “efectiva y controlada”. Mientras la UE celebra el préstamo de 90.000 millones —que incluye 35.000 millones en armamento directo—, expertos advierten que sin mecanismos de trazabilidad estrictos, una parte significativa podría seguir el mismo camino. Los sistemas de seguimiento como el de la OTAN, que requieren registro serial de cada arma, han fallado por la urgencia de los envíos y la falta de personal capacitado en el terreno ucraniano. Algunos lotes de rifles AK-47 y pistolas Glock enviados por países del Este han aparecido en mercados negros de Moldavia y Rumanía, mientras que lanzagranadas RPG han sido detectados en manos de grupos armados en Siria.
Ucrania ha respondido creando una unidad especial anticorrupción para investigar los desvíos, pero la presión internacional crece: Estados Unidos ha congelado temporalmente nuevos envíos de armas ligeras hasta que Kiev presente un plan de control exhaustivo. La UE, por su parte, ha anunciado que el préstamo de 90.000 millones incluirá fondos para “mejorar la trazabilidad”, pero críticos señalan que llega tarde: de las 4 millones de armas enviadas desde 2022, el 15 % ya está fuera de control.
El riesgo no es solo financiero: armas perdidas han sido usadas en atentados en Europa oriental y en el tráfico de drogas en América Latina. La ONG suiza ha pedido una auditoría internacional independiente y la creación de un registro global de armas enviadas a zonas de conflicto.
Mientras Ucrania celebra el préstamo como “un salvavidas” para su defensa, el mundo se pregunta cuántas de esas armas acabarán apuntando en la dirección equivocada. 600.000 armas desaparecidas no son solo un error logístico: son un peligro latente que la guerra ha desatado sin control.





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