Un potente terremoto de magnitud 7,6 ha sacudido el norte de Japón, con epicentro en la costa de la prefectura de Aomori, a 50 kilómetros de profundidad y a 70 kilómetros de la costa este, activando de inmediato una alerta de tsunami con olas de hasta 3 metros de altura. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) ha ordenado la evacuación inmediata de más de 23.000 personas en las prefecturas de Aomori, Iwate y el sur de Hokkaido, la isla más septentrional del archipiélago, mientras que para Miyagi y Fukushima se ha emitido una advertencia menor por posibles cambios en el nivel del mar de hasta un metro. El sismo, ocurrido a las 23:15 horas locales (14:15 GMT), se ha sentido con intensidad en buena parte del territorio, incluyendo Tokio, donde alcanzó el nivel 2 en la escala sísmica japonesa, y ha dejado al menos ocho heridos leves en un hotel de Hachinohe, según reportes iniciales.
El movimiento telúrico, el más fuerte en la región desde el devastador de 2011 que provocó el tsunami de Fukushima, ha generado pánico en las zonas costeras. La JMA ha confirmado la llegada de la primera ola de tsunami, de 40 centímetros, en el puerto de Mutsu-Ogawara (Aomori) a las 23:43 horas locales, seguida de otra similar en Urakawa (Hokkaido) siete minutos después. Las autoridades han instado a la población a alejarse de las costas, ríos y lagos, recomendando evacuar a zonas altas o edificios resistentes. En Hakodate, estanterías cayeron en oficinas y hogares, y en Misawa se reportaron grietas en edificios públicos, pero no hay daños estructurales graves confirmados hasta el momento. El gobierno ha establecido una sala de crisis en Tokio, coordinada por la primera ministra Sanae Takaichi, que ha priorizado “la vida de las personas” y ha activado planes de emergencia en las prefecturas afectadas.
Japón, situado en el llamado “Anillo de Fuego del Pacífico” —donde se concentran el 81 % de los terremotos mundiales—, registra en promedio un sismo cada cinco minutos, pero este de 7,6 ha superado el umbral de “mayor peligro” en la escala de intensidad sísmica nacional (de 7 niveles). La JMA ha advertido de posibles réplicas fuertes, ya registradas tres de magnitud superior a 5,0 en la hora posterior: una de 5,6, dos de 3,6 y una de 3,9. Las plantas nucleares de la región, incluyendo Onagawa y Fukushima Daiichi, están realizando controles de seguridad rutinarios, y no se reportan fugas ni emergencias, según TEPCO. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC) de EE.UU. ha corroborado el riesgo de olas “peligrosas” en un radio de 1.000 km del epicentro.
La primera ministra Takaichi ha comparecido desde el búnker gubernamental para asegurar que “el Ejecutivo está cooperando estrechamente con las autoridades locales” y ha pedido a la población “permanecer en lugares seguros hasta que se levante la alerta”. En las zonas evacuadas, 23.000 personas han sido trasladadas a refugios temporales, y se han cerrado carreteras costeras como la Ruta 340 en Aomori. NHK ha interrumpido su programación para emitir en bucle instrucciones de evacuación, mientras que en Tokio, donde el temblor se sintió como un leve balanceo, miles de trabajadores han salido a las calles por precaución.
Este terremoto recuerda el de Tohoku de 2011 (magnitud 9,0), que dejó 18.500 muertos y el desastre nuclear de Fukushima, pero la respuesta rápida del sistema de alerta temprana —que dio 10 segundos de antelación en Aomori— ha evitado pánico masivo. La JMA estima que las olas de mayor altura podrían llegar entre las 00:00 y las 02:00 horas locales a puertos como Hachinohe y Kuji.
En redes, #TerremotoJapón y #TsunamiAlert superan los 3,2 millones de interacciones, con vídeos de estanterías cayendo en supermercados y evacuaciones en tiempo real acumulando 50 millones de vistas. El epicentro, frente a la costa de Aomori, ha sacudido una región con 1,3 millones de habitantes, y las autoridades han recomendado no regresar a zonas bajas hasta nuevo aviso. Económicamente, el sismo podría costar 1.200 millones de yenes en daños iniciales. Socialmente, une a Japón en resiliencia. Políticamente, refuerza la preparación del país ante desastres. Este 7,6 no solo tembló la tierra: tembló el recuerdo de 2011, pero Japón responde con la misma tenacidad.

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