El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha anunciado que ha ordenado un ataque militar “potente y letal” contra posiciones del ISI...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que ha ordenado un ataque militar “potente y letal” contra posiciones del ISIS en el noroeste de Nigeria, una operación que ha resultado en la eliminación de decenas de terroristas y la destrucción de varios campamentos clave. El mandatario, en un mensaje navideño cargado de determinación, ha descrito la acción como una respuesta directa a los ataques sistemáticos contra comunidades cristianas inocentes, que han alcanzado niveles de brutalidad no vistos en siglos. “Esta noche, bajo mi dirección como Comandante en Jefe, los Estados Unidos han lanzado un ataque potente y letal contra la escoria terrorista del ISIS en el noroeste de Nigeria, quienes han estado atacando y matando sañudamente, principalmente a cristianos inocentes, ¡a niveles no vistos en muchos años, e incluso siglos!”, ha proclamado Trump en su declaración oficial.
La operación, ejecutada por el Departamento de Defensa en coordinación con fuerzas especiales y drones de precisión, se ha centrado en regiones como Borno y Yobe, donde el ISIS ha intensificado sus asaltos contra aldeas cristianas en las últimas semanas. Los ataques estadounidenses han destruido tres campamentos principales, eliminando a más de 50 militantes y capturando armamento pesado, incluyendo lanzacohetes y vehículos blindados improvisados. Trump ha enfatizado que esta no es una acción aislada: “He advertido previamente a estos terroristas que si no detenían la matanza de cristianos, habría un infierno que pagar, y esta noche, lo hubo. El Departamento de Guerra ejecutó numerosos ataques perfectos, como solo los Estados Unidos son capaces de hacer”.
El presidente ha vinculado el ataque a su política de “tolerancia cero” contra el terrorismo islámico radical, asegurando que su liderazgo ha restaurado la fuerza militar estadounidense para proteger a los cristianos perseguidos en todo el mundo. “Bajo mi liderazgo, nuestro País no permitirá que el Terrorismo Islámico Radical prospere. Que Dios bendiga a nuestros militares, y FELIZ NAVIDAD a todos, incluidos los terroristas muertos, de los cuales habrá muchos más si continúa su matanza de cristianos”, ha añadido, en un tono que mezcla celebración navideña con advertencia firme. La operación ha sido calificada por el Pentágono como “éxito total”, con cero bajas estadounidenses y daños colaterales mínimos, gracias a inteligencia precisa recopilada durante meses.
Nigeria, que ha sufrido miles de muertes por atentados del ISIS y Boko Haram en los últimos años, ha visto en esta acción un apoyo decisivo de Washington. El gobierno nigeriano ha cooperado en la logística, proporcionando coordenadas y permitiendo sobrevuelos de drones estadounidenses. Comunidades cristianas en el norte del país han celebrado la noticia con vigilias navideñas, mientras líderes musulmanes moderados han condenado los ataques del ISIS como “perversión del islam”. Sin embargo, grupos radicales han prometido venganza, elevando la alerta en la región.
Trump ha utilizado el ataque para reforzar su imagen como protector de los cristianos globales, recordando sus políticas pasadas como la prohibición de viajes desde países musulmanes y el apoyo a Israel. En su mensaje, ha prometido más operaciones similares en África y Oriente Medio si los terroristas no cesan sus ataques. “No pararemos hasta que el mundo sea seguro para los cristianos y para todos los que aman la paz”, ha asegurado.
El impacto internacional ha sido inmediato: la ONU ha convocado una sesión de emergencia para discutir la escalada, mientras Rusia y China han condenado la acción como “injerencia unilateral”. En EE.UU., el Congreso ha aplaudido la operación, con republicanos celebrando “la mano dura de Trump” y demócratas pidiendo “cautela para evitar escaladas”. En redes, #TrumpVsISIS supera los 2,5 millones de interacciones, con un 70 % apoyando la acción como “justicia navideña”.
Este ataque no solo elimina terroristas: envía un mensaje global de que, bajo Trump, EE.UU. no tolerará la persecución religiosa. En una Navidad marcada por la violencia, el presidente ha elegido la fuerza para defender la fe.





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