El líder de Vox, Santiago Abascal , ha reaccionado con contundencia a la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas es...
El líder de Vox, Santiago Abascal, ha reaccionado con contundencia a la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses tras una operación militar a gran escala anunciada por Donald Trump el 3 de enero de 2026. En un mensaje publicado en su cuenta de X, Abascal afirmó: «Hoy el mundo es un poco más libre. Debemos alegrarnos por ello y apoyar la restauración de la democracia en Venezuela. Con nuestros aliados del Foro Madrid trabajaremos por ello. Por el contrario, Sánchez debe estar muy preocupado. La caída de Maduro es un golpe para la mafia sanchista más grande que la detención de Ábalos y Cerdán».
Esta declaración llega en un contexto de máxima tensión internacional, después de que Trump confirmara en Truth Social la ejecución de un «ataque a gran escala» que resultó en la detención y traslado de Maduro fuera del país. La operación, que incluyó bombardeos sobre instalaciones militares en Caracas, Fuerte Tiuna y otras zonas estratégicas, ha sido descrita por fuentes estadounidenses como un éxito coordinado con agencias de aplicación de la ley, posiblemente involucrando a unidades élite como la Delta Force.
Abascal, conocido por su dura crítica al régimen chavista y su defensa de la oposición venezolana, había publicado previamente otro mensaje instando a la rendición inmediata del «régimen narcoterrorista» de Maduro para evitar más sufrimiento al pueblo venezolano, al que acusó de haber «torturado sin descanso y con brutalidad». Con la confirmación de la captura, el presidente de Vox ha intensificado su celebración, enmarcándola como un avance global hacia la libertad y la democracia.
El Foro Madrid, iniciativa impulsada por la Fundación Disenso de Vox, agrupa a líderes conservadores de Iberoamérica opuestos a regímenes de izquierda autoritaria. Abascal ha prometido colaborar con estos aliados para respaldar una transición democrática en Venezuela, donde la oposición, liderada por figuras como María Corina Machado y Edmundo González, reclama la victoria en las elecciones de 2024.
La parte más polémica de su intervención ha sido el ataque directo al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al que acusa de mantener vínculos cercanos con el chavismo. Abascal compara la caída de Maduro con escándalos recientes en el PSOE, como las detenciones relacionadas con casos de corrupción involucrando a exministros como José Luis Ábalos y Santos Cerdán, sugiriendo que el fin del régimen venezolano representa un «golpe» mayor para el entorno sanchista debido a supuestas complicidades históricas, incluyendo mediaciones de José Luis Rodríguez Zapatero y apoyos diplomáticos pasados.
En España, la reacción de Abascal contrasta con la cautela del Gobierno, que ha llamado a la «desescalada» y ofrecido mediación para una solución pacífica. Otros líderes como Alberto Núñez Feijóo han expresado esperanza en una Venezuela sin represión, criticando implícitamente el silencio cómplice de algunos dirigentes españoles. Internacionalmente, la operación ha generado polarización: aliados de Maduro como Rusia y Cuba la condenan como agresión imperialista, mientras países como Colombia observan con preocupación el vacío de poder.
La captura de Maduro, acusado de narcoterrorismo en EE.UU., podría abrir la puerta a su juicio en Nueva York y a una transición en Venezuela supervisada internacionalmente. Para Abascal y Vox, este evento refuerza su narrativa de lucha contra el «socialismo del siglo XXI» y pone en el foco las relaciones exteriores del Ejecutivo español. El mundo observa si esta intervención marca el fin definitivo del madurismo o desencadena nuevas inestabilidades regionales.





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