Las remesas enviadas por los marroquíes desde el extranjero ya superan al turismo como fuente de ingresos para Marruecos, según el Banco Mundial.
Las remesas enviadas por los marroquíes residentes en el extranjero se han convertido en la principal fuente de ingresos exteriores de Marruecos, superando al turismo, según los últimos datos disponibles del Banco Mundial. El aumento de las transferencias, impulsado en parte por los trabajadores establecidos en España, coincide con un crecimiento económico cercano al 5% y refuerza el peso de estos flujos en la economía marroquí, donde representan alrededor del 7,8% del PIB.
Las remesas baten al turismo como principal ingreso exterior
La economía marroquí atraviesa una fase de crecimiento sostenido impulsada por varios factores, entre ellos el consumo interno, la inversión y el incremento de las transferencias realizadas por los ciudadanos marroquíes que residen fuera del país.
Según los datos más recientes del Banco Mundial, las remesas enviadas por la diáspora marroquí equivalen aproximadamente al 7,8 % del producto interior bruto (PIB), una de las proporciones más elevadas del norte de África y del conjunto de la región mediterránea.
Este volumen de recursos ha permitido que las remesas superen a los ingresos procedentes del turismo como principal fuente de divisas para Marruecos.
Los envíos de dinero realizados desde Europa representan una parte muy significativa de estas transferencias, especialmente los procedentes de países con una amplia comunidad marroquí, como España, Francia, Bélgica, Italia y Países Bajos.
España figura entre los principales países de origen de estas remesas debido al elevado número de ciudadanos marroquíes que trabajan y residen en territorio español.
El dinero enviado desde el extranjero se destina principalmente al mantenimiento de las familias, la adquisición de viviendas, la educación, la atención sanitaria y pequeñas inversiones locales.
Los economistas consideran que estos recursos desempeñan un papel relevante en la estabilidad del consumo interno y contribuyen a mejorar la renta disponible de numerosos hogares marroquíes.
Además, las remesas constituyen una fuente de divisas relativamente estable frente a otros ingresos más expuestos a las fluctuaciones económicas internacionales, como el turismo o determinadas exportaciones.
Esta evolución consolida un cambio en la estructura de financiación exterior de Marruecos, donde el peso de la diáspora adquiere una importancia creciente.
España concentra una parte importante de los envíos de dinero
El incremento de las remesas también tiene efectos en la economía española, donde estas transferencias aparecen reflejadas en la balanza de pagos dentro del apartado de rentas secundarias.
Este concepto contabiliza las transferencias corrientes entre residentes y no residentes, incluyendo el dinero que los trabajadores extranjeros envían regularmente a sus países de origen.
España registra desde hace años un saldo negativo en esta rúbrica debido al elevado volumen de remesas enviadas al exterior por ciudadanos extranjeros residentes en el país.
Entre ellos, la comunidad marroquí constituye uno de los principales colectivos tanto por población como por el volumen de recursos transferidos.
Estas operaciones representan una salida de renta desde la economía española hacia otros países y forman parte del funcionamiento habitual de una economía abierta con una importante población inmigrante.
Los especialistas subrayan que las remesas no deben interpretarse únicamente como una salida de recursos, ya que también son consecuencia de la actividad laboral desarrollada por trabajadores extranjeros que generan producción, pagan impuestos, consumen bienes y servicios y cotizan al sistema de Seguridad Social.
No obstante, desde el punto de vista de la contabilidad nacional, estas transferencias reducen la renta disponible que permanece dentro de la economía española.
El crecimiento continuado del empleo entre la población inmigrante y la mejora de los salarios explican en parte el aumento registrado en los envíos de dinero hacia Marruecos durante los últimos años.
Al mismo tiempo, la fortaleza de estas remesas proporciona a Marruecos una importante fuente de financiación exterior menos dependiente de factores como la evolución del turismo internacional.
Las remesas refuerzan el crecimiento de la economía marroquí
La economía de Marruecos mantiene una previsión de crecimiento cercana al 5 % en el contexto de una recuperación de diversos sectores productivos y de una mayor estabilidad de la demanda interna.
En este escenario, las remesas desempeñan un papel cada vez más relevante al incrementar la capacidad de consumo de millones de hogares y favorecer la circulación de recursos dentro del país.
El Banco Mundial considera que este tipo de transferencias constituye una herramienta importante para reducir la pobreza y sostener la actividad económica en numerosas economías emergentes.
En el caso marroquí, la elevada aportación de la diáspora se ha convertido en uno de los pilares de la financiación de los hogares, especialmente en determinadas regiones con una fuerte tradición migratoria.
Los analistas destacan que las remesas suelen mostrar una mayor estabilidad que otros ingresos exteriores, incluso en periodos de desaceleración económica internacional.
Sin embargo, también advierten de que una elevada dependencia de estos recursos puede hacer que parte de la economía quede condicionada por la evolución del empleo y de la situación económica en los países donde reside la población emigrante.
España continuará previsiblemente desempeñando un papel destacado como uno de los principales emisores de remesas hacia Marruecos mientras se mantenga el actual volumen de trabajadores marroquíes establecidos en el país.
La evolución de estos flujos será seguida de cerca tanto por las autoridades económicas españolas como por las marroquíes debido a su impacto sobre la balanza de pagos, el consumo y la financiación de los hogares.
El crecimiento de las remesas confirma el peso creciente de la diáspora marroquí en la economía nacional y refleja la importancia que las transferencias internacionales han adquirido como uno de los principales motores financieros del país.
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