Una fotografía tomada por un testigo muestra al tren Iryo detenido sobre la vía minutos antes de ser embestido por el AVE en Urda (Toledo). La Guardia Civil orienta sus investigaciones hacia una cadena sistémica de fallos de seguridad en la infraestructura, situando la responsabilidad técnica y operativa por encima del mero error humano puntual.
La instantánea del convoy detenido y los puntos clave de la pesquisa
Una fotografía captada por un transeúnte en las inmediaciones de la vía muestra la unidad de Iryo inmovilizada instantes antes de registrarse el impacto.
La imagen se ha incorporado como elemento de prueba al atestado que elaboran los agentes de la Guardia Civil encargados de esclarecer la tragedia de Urda.
Los investigadores han centrado sus pesquisas en reconstruir la secuencia de fallos en los sistemas de protección que debieron impedir el alcance entre los dos trenes.
Entre los factores bajo análisis destaca la caída repentina del sistema de transmisión de seguridad LZB en el tramo toledano de la alta velocidad.
Los peritos examinan el comportamiento del mecanismo de Bloqueo de Señalización Lateral (BSL) tras interrumpirse la supervisión automática continua de la vía.
Asimismo, la investigación analiza la cadena de comunicaciones emitida desde el puesto de mando que autorizó al maquinista del AVE a reanudar la marcha.
La concatenación de anomalías en los equipos de tierra y a bordo reabre el debate sobre la vulnerabilidad del corredor ferroviario que une Madrid con Andalucía.
Luces verdes, fallos en el sistema ASFA y falta de rectificación
Uno de los aspectos más críticos del expediente judicial se centra en la señalización luminosa que encontró el maquinista del tren AVE durante su trayecto.
Según las indagaciones preliminares, el convoy de Renfe avanzó tras recibir una señal verde en la vía que indicaba que el tramo posterior se encontraba totalmente despejado.
La indicación luminosa errónea impidió la activación del sistema de Anuncio de Señales y Frenado Automático (ASFA), que habría detenido el tren mecánicamente.
A pesar de que el centro de control de Atocha conocía la permanencia del Iryo detenido en la vía, no se emitió ninguna orden de rectificación de emergencia.
Los operadores de la sala de gestión no transmitieron el aviso de parada inmediata al tren AVE para corregir la instrucción verbal prestada minutos antes.
La falta de coordinación entre la información disponible en el puesto central y los equipos en vía propició que la colisión se produjera a velocidad de vía libre.
La Guardia Civil evalúa si la saturación de tráfico y la concatenación de alertas contribuyeron a eclipsar la presencia del convoy inmovilizado.
Responsabilidad institucional y revisión de los protocolos de Adif
Las diligencias instruidas por la Guardia Civil concluyen que la causa determinante del siniestro responde a un fallo estructural del sistema de seguridad.
Los agentes sostienen que atribuir la tragedia de forma exclusiva a un error humano del operario desatiende las quiebras previas en los protocolos de protección.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha solicitado a Adif el volcado completo de los registros informáticos y las grabaciones de voz de Atocha.
Las representaciones legales de las familias de las víctimas prevén exigir responsabilidades a los cargos técnicos encargados del mantenimiento de la señalización.
El Ministerio de Transportes mantiene abiertos los expedientes de inspección sobre los contratos de supervisión de la línea Madrid-Sevilla.
La aparición de la fotografía del Iryo parado constata visualmente que la vía permaneció bloqueada durante un intervalo suficiente para haber evitado el choque.
El dictamen final de los peritos determinará la atribución de responsabilidades penales y civiles entre los organismos de gestión de la infraestructura.

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