El Ministerio de Asuntos Exteriores de China emitió un comunicado oficial condenando los ataques estadounidenses contra instalaciones nuclea...
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China emitió un comunicado oficial condenando los ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes, declarando que constituyen "una grave violación de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional". Esta declaración, publicada en el sitio web del ministerio y difundida por la agencia Xinhua, se produce apenas horas después de los bombardeos ejecutados el sábado 21 de junio contra sitios como Fordow y Natanz, marcando un respaldo explícito a Irán en medio de la escalada del conflicto en Oriente Próximo. La postura china refleja su creciente alineación con Teherán y su interés estratégico por contrarrestar la influencia de Estados Unidos en la región, especialmente en un momento de tensiones globales que afectan al comercio y la seguridad energética.
El comunicado, firmado por el portavoz Lin Jian, califica los ataques, llevados a cabo con bombarderos B-2 y bombas antibunker GBU-57, como una "agresión injustificada contra la soberanía de un estado miembro de la ONU", argumentando que violan el artículo 2(4) de la Carta de la ONU, que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial de otro país. China instó a la comunidad internacional a condenar estos actos y exigió una investigación independiente bajo los auspicios de la ONU, alineándose con la solicitud similar hecha por el ministro iraní Abbas Araghchi. Las imágenes satelitales de Planet Labs PBC, que muestran daños en las entradas de Fordow pero no un colapso interno, fueron citadas por Pekín como evidencia de que los strikes no justifican las afirmaciones de EE.UU. sobre un programa armamentístico nuclear iraní, un punto que China considera infundado y politizado.
El contexto de esta condena se enmarca en la alianza estratégica entre China e Irán, consolidada por un acuerdo de cooperación de 25 años firmado en 2021, que incluye inversiones de millas de millones en infraestructura y energía a cambio de petróleo iraní a precios preferenciales. Los ataques estadounidenses, justificados por el presidente Donald Trump como una medida para prevenir que Irán desarrolle armas nucleares, han sido vistos por Pekín como un intento de EE.UU. de mantener su hegemonía en el Golfo Pérsico, una región crucial para las rutas comerciales chinas. La amenaza iraní de cerrar el Estrecho de Ormuz, que transporta el 20% del petróleo mundial y el 35% del comercio marítimo de crudo, ha sido respaldada indirectamente por China, que depende del suministro energético del Golfo y podría beneficiar de un aumento de precios del crudo para presionar a Occidente.
China también se sumó a Rusia en la propuesta de una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU el lunes 23 de junio, donde espera coordinar con Moscú y otros miembros no alineados para aislar a EE.UU. y sus aliados. Lin Jian advirtió que la escalada militar "podría desencadenar un caos económico y humanitario sin precedentes", haciendo referencia al alza del 8% en los precios del petróleo tras las amenazas iraníes y al impacto potencial en las cadenas de suministro globales. Esta postura contrasta con la de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien llamó a la diplomacia sin condenar directamente a EE.UU., un enfoque que China ha criticado como hipócrita en comunicados paralelos.
La reacción internacional ha sido diversa. Países como Rusia y algunos estados africanos han apoyado la condena china, mientras que aliados de EE.UU. como Reino Unido y Francia han abogado por la moderación sin alinearse completamente. En redes sociales, la narrativa china ha ganado adeptos entre quienes ven los ataques como un abuso de poder, aunque también ha enfrentado críticas de quienes defienden la intervención estadounidense como preventiva. Analistas sugieren que la condena de Pekín no solo busca solidarizarse con Irán, sino también posicionarse como un contrapeso global frente a Washington, especialmente en un momento en que las tensiones en el Mar del Sur de China y Taiwán ya están en aumento.
Mientras tanto, la situación en Irán sigue tensa, con la Guardia Revolucionaria Islámica preparando una posible represalia tras la 19ª ola de la Operación Promesa Verdadera 3, y EE.UU. reforzando su presencia militar en la región. La condena china podría complicar los esfuerzos diplomáticos, alentar a Irán a soportar su postura y agravar una crisis que amenaza con desestabilizar el mercado energético global, dejando a la comunidad internacional en una encrucijada entre sanciones, negociaciones y riesgo de conflicto abierto.





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