Este sábado han surgido una nueva oleada de tensiones internas en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tras informaciones que apuntan...
Este sábado han surgido una nueva oleada de tensiones internas en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tras informaciones que apuntan a que José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno y figura influyente en el partido, está ejerciendo presión sobre Pedro Sánchez para que abandone la presidencia del Gobierno y delegue el cargo en Salvador Illa, actual presidente de la Generalitat de Cataluña. La maniobra, que ha ganado tracción en círculos socialistas y medios de comunicación, se enmarca en la profunda crisis que atraviesa el PSOE debido a los recientes escándalos de corrupción, como el caso Koldo, que han debilitado la posición de Sánchez y puesto en duda la viabilidad de su liderazgo.
Según fuentes cercanas al partido, Zapatero, quien ha mantenido un papel discreto pero activo como consejero informal de Sánchez en los últimos años, ve en Illa una figura de consenso capaz de estabilizar el partido y completar la legislatura, evitando unas elecciones anticipadas que podrían beneficiar a la derecha. La presión se intensificó tras la reunión secreta de casi cuatro horas entre Sánchez e Illa el viernes 20 de junio en La Moncloa, un encuentro no anunciado oficialmente que ha alimentado especulaciones sobre un posible relevo. En el seno del PSOE, barones como Emiliano García-Page y Susana Díaz habrían respaldado tácitamente esta idea, considerando a Sánchez "quemado" tras las investigaciones que salpican a Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García.
El caso Koldo, que destapó una presunta trama de comisiones ilegales en contratos públicos, ha sido el catalizador de esta crisis, con la entrada de la UCO en la sede de Ferraz el viernes para clonar el correo de Cerdán y las recientes acusaciones que vinculan a Sánchez con conocimiento de la trama. Zapatero, según estas fuentes, propone que Sánchez mantenga su escaño en el Congreso mientras Illa asume la presidencia mediante un proceso de investidura apoyado por los socios parlamentarios del PSOE, como Sumar, ERC y PNV. Esta estrategia buscaría prolongar la legislatura hasta 2027, preservando la agenda progresista y el legado de Zapatero, quien ha sido vinculado a negociaciones con Junts y a controversias internacionales, como los presuntos pagos de PDVSA.
La propuesta, sin embargo, enfrenta resistencias. Dentro del partido, algunos ven a Illa como un líder maniatado por su gestión en Cataluña y cuestionan su capacidad para unificar al PSOE en un momento de fractura. Además, socios como Podemos lo consideran demasiado centrista, mientras que el independentismo catalán podría rechazar su ascenso por rivalidades previas. Sánchez, por su parte, resiste apoyado por su círculo cercano, pero la presión interna y externa, amplificada por la oposición y las redes sociales, donde se debate intensamente sobre su continuidad, podría forzarlo a reconsiderar su posición. El comité federal del PSOE del 5 de julio podría ser el escenario donde se concrete esta maniobra, si Zapatero logra imponer su visión en un partido al borde del colapso.





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