La Terminal 4 (T4) del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas se ha convertido en un escenario de caos durante la operación salida de veran...
La Terminal 4 (T4) del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas se ha convertido en un escenario de caos durante la operación salida de verano, con colas kilométricas de pasajeros que se extienden por horas y la pérdida de decenas de vuelos internacionales debido a la escasez de agentes de la Policía Nacional en los controles de pasaportes. La situación, que comenzó a agravarse desde las 10:30 de la mañana, ha dejado a miles de viajeros atrapados, muchos de ellos perdiendo conexiones a destinos como Nueva York, Buenos Aires y Londres, según reportes de aerolíneas como Iberia y American Airlines. La falta de personal policial, que ha reducido los puestos operativos a menos de la mitad en algunos momentos, ha generado aglomeraciones masivas, con esperas que superan los 90 minutos, desbordando la capacidad de Aena y provocando escenas de tensión entre los afectados.
Los problemas se concentran en los controles de pasaportes, donde la Policía Nacional, encargada de verificar la documentación de pasajeros no Schengen, no ha logrado responder al aumento de tráfico estimado en más de 9,000 personas entre las 10:30 y las 13:30, según declaraciones de usuarios y trabajadores. Videos compartidos en redes sociales muestran riadas de gente apelotonada, con familias separadas y ancianos exhaustos bajo el calor de la terminal, mientras la megafonía de Aena intenta calmar a los pasajeros con mensajes genéricos sobre "sistemas de contingencia". Fuentes de la aerolínea Iberia han confirmado que al menos 50 vuelos han sufrido retrasos significativos, y estiman que más de 200 pasajeros han perdido sus conexiones solo esta mañana, una cifra que podría aumentar conforme avance la jornada pico. El tren subterráneo que conecta la T4 con la T4S también se ha saturado, agravando el colapso.
Aena ha reconocido la situación, atribuyéndola a la "alta afluencia de pasajeros típica de julio" y señalando que colabora con la Policía Nacional para mitigar el impacto, aunque subraya que la gestión de los controles no depende exclusivamente de ellos. Sin embargo, la falta de agentes ha sido un problema recurrente, con críticas previas durante la Semana Santa y el verano pasado, cuando se reportaron incidentes similares. Usuarios en redes sociales denuncian la ausencia de refuerzos prometidos por el Ministerio del Interior, que había anunciado 200 plazas adicionales para la temporada estival, pero que, según sindicatos policiales, no se han materializado plenamente. La Guardia Civil ha tenido que intervenir en varias trifulcas menores, mientras las aerolíneas advierten que el caos daña la imagen de España como destino turístico de primer nivel.
El Gobierno, a través de fuentes del Ministerio del Interior, ha minimizado el incidente, calificándolo de "pico puntual" y asegurando que los controles están "dimensionados" según el flujo de pasajeros, con planes para reforzar la plantilla en las próximas horas. Sin embargo, la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) ha exigido una solución urgente, destacando que el problema no es nuevo y que podría repetirse en otros aeropuertos como Málaga o Palma si no se actúa. Pasajeros como Sebastián Fest, que perdió su vuelo a Frankfurt, han calificado la experiencia como "inaceptable", mientras el aeropuerto intenta reubicar a los afectados y las autoridades evalúan medidas de emergencia. La situación sigue evolucionando, con el riesgo de que el colapso se extienda a la tarde si no se resuelve la falta de personal policial.





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