Un devastador incendio forestal en la provincia de Tarragona, en el noreste de España, ha arrasado más de 1,500 hectáreas de terreno, forzan...
Un devastador incendio forestal en la provincia de Tarragona, en el noreste de España, ha arrasado más de 1,500 hectáreas de terreno, forzando el confinamiento de las localidades de Alfara de Carles, Aldover y Jesús, así como otras áreas cercanas, en una de las peores emergencias ambientales de la región en años. El fuego, que comenzó el lunes 7 de julio alrededor del mediodía en el área conocida como "barranco del infierno" cerca de Paüls, dentro del Parque Natural de Els Ports, se ha propagado rápidamente debido a fuertes vientos que alcanzaron rachas de hasta 90 kilómetros por hora, complicando las labores de extinción. La Generalitat de Cataluña ha activado el nivel 2 de su Plan de Emergencias por Incendios Forestales (INFOCAT), solicitando la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y movilizando a más de 300 bomberos para contener el desastre.
El incendio, que afecta principalmente a zonas forestales del Baix Ebre y Terra Alta, ha crecido de manera alarmante, con estimaciones preliminares que lo sitúan entre 1,500 y 2,300 hectáreas quemadas según datos de los Bombers de la Generalitat y los Agents Rurals, con la posibilidad de que la cifra alcance las 3,000 si las condiciones climáticas no mejoran. Las autoridades ordenaron el confinamiento de los habitantes de Alfara de Carles, Aldover y Jesús —junto con Paüls, Xerta, Tivenys, Roquetes y varios barrios de Tortosa como los Reguers y Bítem— a partir del lunes por la tarde, afectando a más de 18,000 personas que han sido instadas a permanecer en sus hogares para evitar riesgos de intoxicación por humo y evacuaciones masivas. En Alfara de Carles, unas 50 personas fueron evacuadas de zonas residenciales cercanas al fuego, mientras que en Jesús se reportaron evacuaciones parciales tras el cruce del río Ebro por las llamas.
Las condiciones meteorológicas han sido el principal desafío: el viento fuerte, combinado con el terreno montañoso y la sequía previa tras el junio más caluroso registrado en España, ha permitido que el fuego cree nuevos frentes, incluyendo uno de 200 metros cerca de la carretera C-12, que permanece cerrada junto con la TV-354 y la TV-3422, según la Dirección General de Tráfico (DGT). Los bomberos, apoyados por 16 unidades aéreas —cuatro helicópteros y tres aviones de gran capacidad del Ministerio para la Transición Ecológica—, han priorizado la protección de vidas y materiales sobre la contención total, con operaciones nocturnas limitadas por la falta de visibilidad. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, agradeció la labor de los equipos de emergencia y advirtió que "quedan horas críticas" mientras el viento Mistral, esperado a disminuir por la tarde, sigue siendo un factor impredecible.
Los residentes, como Ismael Blanch de Aldover, describieron una noche de incertidumbre con cenizas cayendo y un cielo oscurecido por el humo, evocando recuerdos de la pandemia por el encierro forzado. En Jesús, la evacuación de vecinos del Raval ha añadido presión a las autoridades, que han cerrado puertas y ventanas para minimizar la exposición al humo. El origen del incendio sigue bajo investigación, pero las autoridades no descartan causas humanas o negligencia, dado el contexto de sequía extrema. Este suceso, que sigue el fallecimiento de dos personas en un incendio en Lleida el 1 de julio, ha elevado las alertas por incendios en Cataluña, con la población local y los turistas en la costa expresando temor ante un verano que promete ser "muy complicado" según la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen.





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