Marruecos ha intensificado su presión sobre el Partido Popular (PP) español mediante una carta enviada al presidente de la formación, Albert...
Marruecos ha intensificado su presión sobre el Partido Popular (PP) español mediante una carta enviada al presidente de la formación, Alberto Núñez Feijóo, en la que expresa su malestar por la postura del partido respecto al conflicto del Sáhara Occidental y por el reciente estreno de una miniserie sobre el incidente de Perejil. La misiva, firmada por Nizar Baraka, secretario general del Partido Istiqlal y ministro de Fomento de Marruecos, fue enviada el 10 de julio de 2025, pocos días después de que el PP invitara al delegado del Frente Polisario en España a su XXI Congreso Nacional y aprobara una ponencia política que aboga por el respeto al derecho internacional en el conflicto saharaui.
En la carta, Baraka manifiesta su “profunda preocupación ante la falta de claridad del Partido Popular en cuanto a su posición sobre la cuestión del Sáhara marroquí”, en un momento en que, según él, “se consolida una amplia y contundente dinámica internacional de apoyo a la iniciativa marroquí de autonomía del Sáhara bajo soberanía marroquí”. El ministro subraya que esta propuesta, presentada por Marruecos en 2007, es “el único marco realista y creíble” para resolver el conflicto, que permanece sin solución desde la retirada española en 1975. Además, Baraka expresa su sorpresa por el hecho de que el PP, “a pesar de su peso político y su pertenencia al Partido Popular Europeo (PPE)”, no se haya alineado con esta iniciativa, que cuenta con el respaldo de países como Estados Unidos, Francia, Reino Unido y varios estados africanos, árabes y latinoamericanos.
El malestar marroquí se ve agravado por el cierre unilateral, el 8 de julio de 2025, de las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla, ambas gobernadas por el PP, una medida que Rabat justificó informalmente por la congestión derivada de la Operación Paso del Estrecho. Sin embargo, fuentes diplomáticas y medios como El Confidencial y El Independiente interpretan este cierre como una advertencia política directa al PP, en respuesta a su apoyo al Frente Polisario y su defensa de las resoluciones de la ONU que abogan por un referéndum de autodeterminación para el Sáhara Occidental.
Otro punto de fricción es el estreno, el 10 de julio de 2025, de la miniserie documental Perejil, la guerra que no fue, producida por El Terrat en colaboración con Movistar Plus+. La serie, de tres episodios, reconstruye la crisis diplomática de 2002, cuando gendarmes marroquíes ocuparon el islote de Perejil, desencadenando una operación militar española ordenada por el entonces presidente José María Aznar. Marruecos, que en 2024 intentó sin éxito que el Ministerio de Exteriores español frenara la producción por considerarla “inoportuna”, ha expresado su descontento por la narrativa de la serie, que incluye testimonios de figuras clave como Aznar, Federico Trillo y Ana Palacio, pero solo cuenta con dos voces marroquíes, un periodista y un columnista, para defender la perspectiva de Rabat. La embajada marroquí en Madrid ve el proyecto como un intento de reabrir heridas en un momento de relaciones bilaterales supuestamente estables.
La presión marroquí no se limita a la carta. Según El Faro de Melilla, Rabat ha reactivado el Comité de Coordinación para la Liberación de Ceuta y Melilla, liderado por figuras como Yahya Yahya, exsenador marroquí conocido por sus posiciones radicales. Este grupo ha anunciado acciones simbólicas, como un posible “desembarco” de 94 activistas en el islote de Perejil, en respuesta a la invitación del PP al Polisario. Estas acciones recuerdan la crisis de 2002 y buscan presionar al PP para que abandone su apoyo a las resoluciones de la ONU y se alinee con la postura de Pedro Sánchez, quien en 2022 respaldó el plan de autonomía marroquí como “la base más seria, creíble y realista” para resolver el conflicto.
La carta de Baraka también destaca los beneficios del plan de autonomía, como la estabilidad en el Magreb y el Sahel, la reducción de la migración irregular y nuevas oportunidades de cooperación económica. Sin embargo, el delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, ha calificado la misiva como parte de una “estrategia marroquí para condicionar alianzas” y recordó que Baraka ha referido públicamente a Ceuta y Melilla como “ciudades ocupadas”. El PP, por su parte, no ha respondido oficialmente a la carta, pero su apoyo al derecho internacional y al Polisario ha generado críticas en redes sociales, donde usuarios han acusado a Marruecos de intentar “chantajear” a Feijóo, comparando su presión con la ejercida sobre Sánchez.
El conflicto del Sáhara Occidental, considerado por la ONU como un territorio no autónomo pendiente de descolonización, sigue siendo un punto de fricción. Marruecos controla el 80% del territorio, mientras el Polisario, que proclama la República Árabe Saharaui Democrática, reclama un referéndum de autodeterminación. La postura del PP, alineada con la ONU, choca con la presión de Rabat, que busca consolidar su plan de autonomía con el respaldo de los principales partidos españoles. Este episodio, combinado con el cierre de aduanas y la controversia por la miniserie, evidencia las tensiones persistentes en las relaciones hispano-marroquíes.





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