Un escándalo sacude a Colombia tras la fuga del menor de 17 años implicado en el atentado contra el senador y precandidato presidencial Migu...
Un escándalo sacude a Colombia tras la fuga del menor de 17 años implicado en el atentado contra el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ocurrido el 7 de junio en Bogotá. El adolescente, quien se había entregado a las autoridades el 25 de julio como presunto participante en la planificación del ataque que dejó a Uribe Turbay gravemente herido, escapó este martes 29 de julio del Centro de Emergencia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en Bogotá, donde estaba bajo custodia. La noticia, confirmada por fuentes policiales y difundida rápidamente en redes sociales, ha desatado una ola de indignación y especulaciones sobre posibles fallos de seguridad o incluso complicidad dentro de las autoridades, en un caso que ya había generado tensiones políticas y acusaciones de negligencia.
El joven, identificado como un testigo clave por la Fiscalía General de la Nación, estaba siendo interrogado por su presunta participación en reuniones previas al atentado, donde se habría coordinado el uso de un sicario de 14 años que disparó contra Uribe Turbay durante un mitin en el barrio Modelia. Su entrega inicial fue vista como un avance en la investigación, pero su escape, ocurrido alrededor de las 21:00 hora local, ha levantado serias dudas sobre la integridad del sistema de protección y custodia. Testigos reportaron que el menor logró salir del centro aprovechando un descuido durante un cambio de turno de los guardias, un hecho que ha intensificado las sospechas de negligencia o connivencia interna, especialmente tras las críticas previas a la Unidad Nacional de Protección (UNP) por haber reducido el esquema de seguridad de Uribe Turbay el día del ataque.
La Procuraduría General de la Nación ha anunciado una investigación urgente para esclarecer las circunstancias de la fuga, mientras la Policía Nacional y la Fiscalía han desplegado un operativo en Bogotá y sus alrededores para recapturarlo. Sin embargo, la oposición, liderada por el Centro Democrático, ha acusado al gobierno de Gustavo Petro de encubrir el caso, sugiriendo que la fuga podría ser un intento deliberado de obstruir la justicia y proteger a los verdaderos autores intelectuales, posiblemente vinculados a redes criminales o intereses políticos. En redes sociales, el hashtag #FugaUribeTurbay ha ganado fuerza, con usuarios exigiendo transparencia y señalando fallos sistemáticos en la gestión de menores involucrados en delitos graves, un tema recurrente en Colombia tras casos como el de alias "Tom", un menor vinculado al Clan del Golfo que escapó en 2023.
El atentado contra Uribe Turbay, que lo dejó en estado crítico tras recibir disparos en la cabeza y la pierna, sigue siendo un punto de fricción política, con teorías que apuntan a grupos narcotraficantes o disidencias de las FARC como posibles responsables, aunque no hay pruebas concluyentes. La fuga del adolescente, cuya identidad se mantiene reservada por su edad, ha reavivado las tensiones, especialmente tras las recientes detenciones de presuntos cómplices, como Elder José Arteaga Hernández, acusado de ser el cerebro del ataque. Expertos en seguridad advierten que este incidente podría desatar una crisis de confianza en las instituciones, mientras el gobierno se enfrenta a la presión de esclarecer no solo el atentado, sino también las fallas que permitieron la evasión, en un contexto de polarización creciente de cara a las elecciones de 2026.





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