Una tragedia ha enlutado las labores de extinción del incendio forestal que azota Paüls, en la provincia de Tarragona, tras la muerte de un ...
Una tragedia ha enlutado las labores de extinción del incendio forestal que azota Paüls, en la provincia de Tarragona, tras la muerte de un miembro del Equipo de Prevención Activa Forestal (EPAF) de Bombers de la Generalitat, ocurrida este jueves a las 14:17 horas. Según fuentes del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) citadas por 20minutos, el técnico, identificado como Antonio Serrano de 46 años y padre de un niño de 10 años, falleció tras precipitarse por un barranco de unos 20 metros mientras trabajaba con herramientas manuales para consolidar el perímetro en una zona escarpada del flanco derecho, entre Paüls y Alfara de Carles. Este incidente, que se investiga para determinar las causas exactas, ha coincidido con el control del incendio que ha arrasado 3,321 hectáreas desde su inicio el lunes, marcando un luto oficial en Cataluña y reavivando debates sobre la seguridad en las tareas de extinción.
El accidente tuvo lugar en un terreno accidentado, donde el equipo EPAF, encargado de abrir vegetación, preparar espacios para la extinción y enfriar el suelo quemado, enfrentaba condiciones extremas debido a la topografía y las altas temperaturas de la zona. Según los Bomberos de la Generalitat, Serrano estaba sentado junto a un compañero cuando una roca desprendida, debilitada por el incendio que quemó la vegetación de soporte, lo arrastró barranco abajo. Sus compañeros iniciaron de inmediato una atención de emergencia, y un helicóptero medicalizado del SEM lo trasladó al Hospital Verge de la Cinta de Tortosa en estado crítico, donde se certificó su fallecimiento poco después. La Dirección General de Prevenció, Extinció d’Incendis i Salvaments (DGPEIS) ha abierto una investigación para esclarecer si el deslizamiento fue provocado por un error humano, un fallo de equipo o las condiciones del terreno post-incendio, un factor que ha generado preocupación entre los efectivos.
El incendio de Paüls, declarado el lunes a mediodía, escaló rápidamente debido a vientos fuertes y la dificultad de acceso, afectando a municipios como Xerta, Aldover y Alfara de Carles, y obligando al confinamiento de unas 18,000 personas hasta su levantamiento parcial el miércoles. Aunque los Bomberos lo dieron por controlado el jueves a las 22:56 horas, la muerte de Serrano, la tercera víctima relacionada con incendios en Cataluña este 2025 tras los fallecidos en Lleida, ha ensombrecido el esfuerzo de los 180 efectivos y 46 dotaciones terrestres desplegadas. El Govern, liderado por Salvador Illa, decretó el viernes como día de duelo oficial, con banderas a media asta y suspensiones de actos públicos, mientras la consellera de Interior, Núria Parlon, expresó su "consternación" y envió condolencias a la familia y compañeros.
La tragedia ha desatado reacciones de dolor y cuestionamientos. El inspector Joan Rovira, de los Bomberos, calificó el día como "triste y de duelo", destacando el riesgo inherente a estas operaciones en terrenos inestables tras incendios. En redes sociales, mensajes de apoyo a la familia y críticas a la falta de recursos o formación han proliferado, aunque algunos sugieren que las condiciones naturales, agravadas por el cambio climático, podrían haber jugado un papel clave. Sindicatos como CCOO han pedido una revisión urgente de los protocolos de seguridad, señalando que los equipos EPAF, a menudo subestimados, enfrentan riesgos similares a los bomberos de primera línea sin la misma protección. Mientras el incendio permanece bajo observación por 72 horas, la comunidad de Paüls y los servicios de emergencia rinden homenaje a Serrano, cuyo sacrificio pone en el foco la peligrosidad de una temporada de incendios cada vez más impredecible.





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