El futbolista del RCD Espanyol de origen marroquí Omar El Hilali ha generado una ola de reacciones tras posicionarse a favor de la deportaci...
El futbolista del RCD Espanyol de origen marroquí Omar El Hilali ha generado una ola de reacciones tras posicionarse a favor de la deportación de inmigrantes que cometan delitos en España, durante una entrevista concedida al medio local Betevé. El joven lateral derecho, nacido en L’Hospitalet de Llobregat en 2003 de padres marroquíes, ha utilizado su plataforma como figura emergente del fútbol español para abordar un tema sensible, defendiendo que aquellos que no vienen a trabajar ni a integrarse deberían ser expulsados, independientemente de su nacionalidad. Sus declaraciones, que llegan en un contexto de tensiones migratorias tras incidentes como los disturbios en Torre Pacheco, han desatado un debate polarizado, con apoyo desde sectores conservadores y críticas de quienes lo acusan de alinearse con discursos de extrema derecha.
En la entrevista, El Hilali, de 21 años y consolidado como titular en el Espanyol tras su renovación hasta 2027, expresó su preocupación por el impacto de la delincuencia entre inmigrantes en la percepción pública. “La mayoría de la gente extranjera, ya sea de Marruecos, Rumanía o donde sea, viene a trabajar e integrarse, pero hay una minoría que no tiene esa intención y termina delinquiendo”, afirmó, añadiendo que “la persona que no viene a trabajar ni aprovecha las oportunidades no deja otra opción que devolverla a su país, porque mancha la imagen del resto”. El jugador, que ha experimentado el racismo en primera persona —recordando cómo su madre fue acusada injustamente de robo en una tienda hasta que se identificó como su familiar—, subrayó que los prejuicios hacia los inmigrantes se agravan por estos actos, y abogó por una política migratoria más estricta para proteger a quienes sí contribuyen positivamente.
El contexto de sus palabras está marcado por recientes eventos, como la agresión a un anciano de 68 años en Torre Pacheco por parte de tres inmigrantes marroquíes, un incidente que desencadenó protestas y patrullas vecinales en la región de Murcia. El Hilali, que representa a Marruecos a nivel internacional y ha sido convocado por la selección absoluta en marzo, vinculó su postura a su propia experiencia como hijo de inmigrantes que llegaron a Cataluña en los años 90 en busca de una vida mejor. “Mi padre trabajó duro en la construcción, mi madre crió a seis hijos, y eso es lo que defiendo: el esfuerzo. Pero quien viene a delinquir no debería quedarse”, insistió, sugiriendo que las leyes actuales no son lo suficientemente duras.
Las reacciones han sido inmediatas y divididas. En redes sociales, sectores conservadores y algunos aficionados del Espanyol han elogiado su franqueza, viéndolo como una voz que refleja el sentir de una parte de la sociedad, mientras que activistas antirracistas y figuras progresistas lo han criticado duramente. El periodista Fonsi Loaiza lo acusó de “comprar el discurso de la extrema derecha”, destacando la ironía de que su familia habría sido blanco de deportación bajo las políticas que defiende. Por su parte, el club Espanyol ha optado por no emitir un comunicado oficial, aunque fuentes internas indican que respetan la libertad de expresión del jugador, siempre que no afecte su rendimiento deportivo.
El debate se enmarca en un verano de creciente polarización en España sobre la inmigración, con incidentes como los carteles xenófobos en Vitoria y las protestas en Polonia sirviendo de telón de fondo. La postura de El Hilali, un joven de raíces humildes que ha escalado desde el barrio de Santa Eulàlia hasta la élite del fútbol, añade una capa de complejidad, ya que su discurso mezcla vivencias personales con una visión pragmática que choca con las narrativas oficiales de integración. Mientras la polémica crece, el jugador sigue enfocado en su carrera, pero su intervención podría tener repercusiones tanto en su imagen pública como en el discurso político más amplio sobre la inmigración en España.





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