El 9 de julio de 2025, durante una sesión en el Congreso de los Diputados, el portavoz del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Patxi L...
El 9 de julio de 2025, durante una sesión en el Congreso de los Diputados, el portavoz del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Patxi López, desató una controversia al calificar de «fascista» al líder de Vox, Santiago Abascal, tras la decisión de este último y los diputados de su partido de abandonar el hemiciclo durante el discurso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. López acusó a Abascal de no dignarse a escuchar las intervenciones del jefe del Ejecutivo, afirmando que el líder de Vox solo acude al Congreso para «montar shows, señalar e insultar», en lo que describió como un comportamiento propio de los fascistas. Estas declaraciones se produjeron en un contexto de alta tensión política, marcado por las críticas de la derecha y la ultraderecha a las políticas de Sánchez, especialmente en relación con los pactos con partidos nacionalistas y la gestión de recientes escándalos de corrupción que han salpicado al PSOE.
López, en su intervención, defendió su propio historial político, destacando su papel como lehendakari del País Vasco entre 2009 y 2012, un período en el que, según sus palabras, se sentó a dialogar con la izquierda abertzale —a la que se refirió como los «herederos de ETA»— para poner fin a la violencia terrorista en la región. «Yo me senté a hablar con quien hizo falta para lograr paz en España», afirmó López, subrayando que esas negociaciones contribuyeron a la paz de la que hoy disfrutan todos los españoles, incluidos los miembros de Vox y del Partido Popular (PP), a pesar de que, según él, estas fuerzas políticas se opongan a reconocerlo. Esta mención al diálogo con la izquierda abertzale, un término que engloba a partidos y movimientos independentistas vascos, reavivó el debate sobre el papel del PSOE en la pacificación del País Vasco y su relación con fuerzas políticas controvertidas como EH Bildu.
El incidente se originó cuando los diputados de Vox, liderados por Abascal, abandonaron el hemiciclo en protesta por lo que calificaron como «las mentiras» de Pedro Sánchez, en referencia a su discurso sobre las medidas económicas y sociales presentadas ese día. Abascal, conocido por su retórica incendiaria y sus críticas al gobierno de Sánchez, ha acusado al presidente de encabezar un gobierno «ilegítimo» y de pactar con partidos que, según Vox, amenazan la unidad de España, como los independentistas catalanes y vascos. La salida de Vox del Congreso fue interpretada por López como un acto de desprecio hacia las instituciones democráticas, lo que motivó su dura respuesta.
El enfrentamiento entre López y Abascal refleja la profunda polarización política en España, exacerbada por recientes escándalos de corrupción que han debilitado al PSOE. En particular, la implicación del número tres del partido, Santos Cerdán, en un caso de presuntas comisiones ilegales ha dado munición a la oposición, con Vox y el PP exigiendo la dimisión de Sánchez. Abascal, por su parte, ha intensificado su discurso contra el gobierno, comparando en ocasiones a Sánchez con figuras históricas autoritarias y acusándolo de traicionar los intereses nacionales. Estas tensiones se han visto agravadas por la dependencia del PSOE de apoyos parlamentarios de partidos como Junts y ERC, lo que ha generado críticas de la derecha por considerar estos pactos una «rendición» ante el separatismo.
La reacción en las redes sociales y en los medios no se hizo esperar. Publicaciones en la plataforma X, como las de usuarios que compartieron las declaraciones de López, muestran una división clara: mientras algunos apoyaron al portavoz socialista por su defensa de la paz y su crítica a Vox, otros lo acusaron de hipocresía por negociar con la izquierda abertzale mientras tilda de fascista a la oposición. Por ejemplo, un usuario identificado como @DGuirilandia calificó las palabras de López como «joputismo sociata», mientras que medios como RTVE y El HuffPost destacaron la defensa de López de su diálogo con la izquierda abertzale como un esfuerzo para consolidar la paz tras décadas de violencia de ETA.
El contexto político en el que se enmarca esta polémica es especialmente delicado. Sánchez, que ha gobernado desde 2018 gracias a alianzas con partidos de izquierda y nacionalistas, enfrenta una creciente presión por los escándalos de corrupción y la dificultad de aprobar los presupuestos de 2025, que requieren el apoyo de fuerzas como Junts. Mientras tanto, Vox, liderado por Abascal, ha capitalizado el descontento de una parte del electorado, ganando terreno en las encuestas al presentarse como una alternativa frente a lo que describen como un sistema político corrupto. Sin embargo, las declaraciones de Abascal, como su comentario en 2023 sobre «colgar por los pies» a Sánchez, han generado investigaciones por posible incitación al odio, lo que añade más combustible a la confrontación con el PSOE.
En conclusión, el enfrentamiento entre Patxi López y Santiago Abascal pone de manifiesto las profundas divisiones en la política española, con acusaciones cruzadas de fascismo, traición y manipulación. La referencia de López a su diálogo con la izquierda abertzale reabre heridas históricas relacionadas con el terrorismo de ETA, mientras que la salida de Vox del Congreso refuerza su narrativa de rechazo al gobierno de Sánchez. Este episodio, lejos de ser un hecho aislado, es un reflejo de la creciente polarización y la dificultad de alcanzar consensos en un panorama político cada vez más fracturado.





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