Taiwán ha iniciado sus ejercicios militares anuales Han Kuang 2025, los más extensos y ambiciosos hasta la fecha, con el objetivo de simular...
Taiwán ha iniciado sus ejercicios militares anuales Han Kuang 2025, los más extensos y ambiciosos hasta la fecha, con el objetivo de simular una respuesta ante una posible invasión por parte de China. Comenzados el 9 de julio de 2025, estos ejercicios de diez días, los más largos en la historia de la isla, involucran a más de 22.000 reservistas, un despliegue récord, junto con el uso de armamento avanzado de fabricación estadounidense, incluyendo tanques M1A2T Abrams y sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad (HIMARS).
El jueves 10 de julio, el presidente taiwanés Lai Ching-te presenció maniobras con fuego real en el campo de entrenamiento de Hsinchu, donde cuatro tanques Abrams realizaron disparos contra objetivos móviles y estáticos. Estos tanques, de los cuales Taiwán recibió los primeros 38 de un total de 108 en diciembre de 2024, están equipados con sistemas de control de fuego avanzados, blindaje compuesto y sistemas reactivos para contrarrestar armas antitanque modernas, capaces de atacar a 4.000 metros incluso en movimiento.
El sábado 12 de julio, las fuerzas armadas taiwanesas simularon la defensa contra una incursión china a través del río Tamsui en Nuevo Taipéi, utilizando explosivos C4 y bloqueos ribereños. Además, se desplegaron dos camiones blindados con sistemas HIMARS en Taichung, en la costa central oeste de Taiwán, junto con lanzadores Thunderbolt 2000 de fabricación local, diseñados para atacar fuerzas chinas en puertos o durante desembarcos en las 14 playas viables para una invasión. Estos ejercicios, descritos como "sin guion" para replicar condiciones reales de combate, comenzaron con simulaciones de ataques a sistemas de mando y comunicaciones, escalando hacia escenarios de invasión total.
El contexto de estas maniobras es la creciente presión militar de China, que considera a Taiwán parte de su territorio y ha intensificado sus patrullas aéreas y navales, con 14 incursiones aéreas y nueve buques detectados en las últimas horas antes del 12 de julio. China ha calificado los ejercicios Han Kuang como "un mero farol" y ha reiterado su oposición a los lazos militares entre Taiwán y Estados Unidos, su principal proveedor de armas.
Los ejercicios también incluyen simulaciones de bloqueos marítimos, defensa de puertos clave y respuestas a tácticas de "zona gris" chinas, como desinformación e infiltración, que no llegan a un conflicto abierto. La movilización de reservistas, que entrenan en escuelas y gimnasios con rifles 65K2 y ametralladoras M249, refleja la estrategia de "defensa integral" de Taiwán, que combina armamento avanzado con tácticas asimétricas para hacer frente a la superioridad numérica de China, que posee seis veces más tanques y casi cinco veces más artillería.
Analistas taiwaneses, como Shu Hsiao-hung, destacan que los HIMARS y Abrams, con su movilidad y precisión, aumentarían significativamente el costo de un desembarco chino, permitiendo ataques a larga distancia y posiciones dispersas para evitar la destrucción por cohetes chinos. Sin embargo, advierten que los tanques Abrams requieren protección contra drones, una lección aprendida del conflicto en Ucrania.
Mientras tanto, China ha respondido con maniobras propias, incluyendo ejercicios navales con "botes tanque" anfibios frente a la costa de Fujian, según un video viral, lo que eleva la tensión en el estrecho de Taiwán. Las autoridades taiwanesas han pedido a la población paciencia ante posibles interrupciones de vuelos o tráfico y han instado a no creer en desinformación sobre los ejercicios. El despliegue de HIMARS, con un alcance de 300 km capaz de alcanzar la provincia china de Fujian, y la participación de la fuerza aérea y naval en la próxima fase de fuego real, subrayan el mensaje de Taiwán: está determinada a defenderse ante cualquier agresión.





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