El exministro de Transporte de Rusia, Roman Starovoyt, de 53 años, fue hallado muerto este lunes 7 de julio de 2025 en su vehículo particula...
El exministro de Transporte de Rusia, Roman Starovoyt, de 53 años, fue hallado muerto este lunes 7 de julio de 2025 en su vehículo particular en el distrito de Odintsovo, a las afueras de Moscú, apenas horas después de ser destituido de su cargo por el presidente ruso, Vladimir Putin. Según el Comité de Investigación de la Federación Rusa, la principal hipótesis de su fallecimiento es el suicidio, ya que el cuerpo presentaba una herida de bala y se encontró un arma registrada a su nombre, una pistola honorífica Makárov otorgada en 2023 como reconocimiento por su servicio. Las autoridades continúan investigando las circunstancias exactas del hecho, aunque no se han reportado indicios de intervención de terceros hasta el momento.
Starovoyt, quien asumió el Ministerio de Transporte en mayo de 2024 tras haber sido gobernador de la región de Kursk desde 2019, fue destituido mediante un decreto presidencial que no especificó los motivos de su cese. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aclaró que la destitución no se debió a una "pérdida de confianza", una justificación habitual en este tipo de decretos, pero no ofreció razones alternativas, lo que ha alimentado especulaciones sobre los motivos detrás de la decisión. Medios rusos como RBK y canales de Telegram cercanos a las fuerzas de seguridad, como Mash y Shot, han sugerido que Starovoyt estaba bajo investigación por presunta corrupción relacionada con su gestión como gobernador de Kursk, especialmente en la construcción de fortificaciones defensivas en la frontera con Ucrania. Estas acusaciones habrían sido reforzadas por declaraciones de su sucesor en Kursk, Alexéi Smirnov, detenido en abril de 2025 por malversación de más de 1.000 millones de rublos (unos 10 millones de euros) en proyectos similares.
La destitución de Starovoyt coincide con una crisis en el sector del transporte ruso, agravada por la guerra en Ucrania iniciada en 2022. Durante el fin de semana previo a su cese, Rusia enfrentó una interrupción masiva del tráfico aéreo, con 485 vuelos cancelados, 88 desviados y cerca de 1.900 retrasados, según la Agencia Federal de Transporte Aéreo (Rosaviatsia). Estas cancelaciones, atribuidas a "interferencias externas" y ataques con drones ucranianos, generaron caos en aeropuertos clave como Sheremétevo (Moscú) y Púlkovo (San Petersburgo), dejando a miles de pasajeros varados. El Ministerio de Defensa ruso reportó la intercepción de más de 400 drones ucranianos en el mismo período, incluyendo 91 derribados el lunes por la noche, ocho de ellos dirigidos a Moscú.
Horas después de la destitución, Putin nombró a Andrey Nikitin, exgobernador de Nóvgorod y viceministro de Transporte, como ministro interino, con planes de presentarlo ante la Duma Estatal para su aprobación definitiva. En una reunión televisada, el presidente elogió las "cualidades empresariales y personales" de Nikitin, destacando su capacidad para asumir el cargo en un momento crítico. Nikitin, quien ya había trabajado bajo Starovoyt, anunció que sus prioridades incluirán la digitalización del sistema de transporte y la mejora del flujo de mercancías, en un contexto de sanciones internacionales y sabotajes que han afectado gravemente al sector.
El caso ha generado conmoción en Rusia, especialmente por su contexto político y la coincidencia con otros eventos. El mismo lunes, se reportó la muerte súbita de otro alto cargo del Ministerio de Transporte, Andrey Korneichuk, subdirector del Departamento de Administración de Propiedades, quien falleció de un aparente ataque al corazón tras enterarse del presunto suicidio de Starovoyt. Este doble suceso ha sido descrito como un "día negro" para el ministerio por el canal de Telegram 112. Además, la muerte de Starovoyt se suma a una serie de fallecimientos de figuras políticas y empresariales rusas en circunstancias sospechosas desde el inicio del conflicto en Ucrania, lo que ha alimentado teor Tina sobre el régimen de Putin en algunos círculos.
Starovoyt, conocido por su perfil público durante su tiempo como gobernador de Kursk, donde participó en entrenamientos militares con el grupo Wagner, enfrentó críticas por la mala calidad de las defensas construidas en la región, que no impidieron la incursión ucraniana en agosto de 2024. Su muerte, ocurrida en un momento de alta presión política y militar, ha levantado interrogantes sobre la estabilidad interna en Rusia y las dinámicas del poder en el Kremlin, especialmente por la rapidez con la que ocurrió tras su destitución.





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