Pakistán enfrenta una de las peores crisis climáticas de su historia reciente, con más de 300 personas fallecidas debido a las intensas lluv...
Pakistán enfrenta una de las peores crisis climáticas de su historia reciente, con más de 300 personas fallecidas debido a las intensas lluvias y las devastadoras inundaciones que azotan el noroeste del país, según confirmaron autoridades locales esta mañana. La tragedia, concentrada principalmente en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, ha dejado un saldo preliminar de 307 víctimas, con cientos más reportadas como desaparecidas, tras dos días de precipitaciones excepcionales que comenzaron el jueves 14 de agosto. Las inundaciones, exacerbadas por cloudbursts, deslizamientos de tierra y el colapso de infraestructuras, han arrasado aldeas enteras, destruido cultivos y cortado carreteras en distritos como Buner, Shangla y Swat, donde los equipos de rescate luchan contra el tiempo para alcanzar a los afectados. La Provincial Disaster Management Authority (PDMA) informó que el distrito de Buner registra el mayor número de fallecidos, con al menos 184 muertos, incluyendo mujeres y niños atrapados por las aguas.
El desastre, considerado el episodio más letal de la temporada monzónica de 2025, ha sido atribuido a un monzón más intenso de lo habitual, con lluvias que han superado los 200 milímetros en 24 horas en algunas áreas, según el Departamento Meteorológico de Pakistán. Las inundaciones han anegado más de 12,000 hectáreas de tierras agrícolas, arrasado puentes y viviendas, y provocado el desplome de techos, como en Shangla, donde 34 personas perdieron la vida tras el colapso de un edificio. Además, un helicóptero de rescate se estrelló el viernes 15 de agosto en Bajaur debido a las malas condiciones climáticas, matando a los cinco tripulantes y complicando aún más las operaciones. El gobierno ha desplegado equipos civiles y militares, incluyendo a la Fuerza Aérea Pakistán, que ha evacuado a más de 2,000 personas, mientras el primer ministro Shehbaz Sharif presidió una reunión de emergencia para liberar fondos y coordinar la respuesta.
Las autoridades han advertido que las lluvias torrenciales continuarán hasta el 21 de agosto, con un riesgo elevado de nuevos deslizamientos y crecidas en ríos como el Indo, que ya está desbordado en varias secciones. El viceprimer ministro, Ishaq Dar, expresó sus condolencias a las familias afectadas y prometió asistencia, pero las comunidades locales denuncian retrasos en la ayuda, con aldeas como Pir Baba aún bajo agua y sin acceso a alimentos o atención médica. La crisis ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de Pakistán al cambio climático, con expertos señalando que las temperaturas oceánicas del Índico y el derretimiento de glaciares han amplificado la intensidad de las precipitaciones. En redes sociales, el hashtag #PakistanFloods ha inundado X con imágenes de casas destruidas y pedidos de ayuda internacional, mientras organizaciones como la Media Luna Roja han lanzado una campaña urgente para recaudar fondos.
El impacto trasciende fronteras, con partes de India y Nepal también afectadas por el monzón, pero Pakistán sufre el golpe más duro, con pérdidas económicas estimadas en miles de millones de rupias y un sistema de salud colapsado por la afluencia de heridos. El gobierno ha solicitado asistencia a la ONU y países vecinos, mientras la comunidad internacional observa con preocupación un desastre que podría agravar la inestabilidad regional. Con las labores de rescate en marcha y el número de víctimas en aumento, Pakistán se enfrenta a una lucha titánica por la supervivencia en un verano que ha puesto a prueba los límites de su resiliencia.





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