El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido nuevamente desde Moncloa para abordar la crisis de los incendios forestales que ha...
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido nuevamente desde Moncloa para abordar la crisis de los incendios forestales que han devastado más de 60,000 hectáreas en España, insistiendo en atribuir la responsabilidad al cambio climático mientras esquiva las críticas sobre su gestión. La rueda de prensa, iniciada a las 12:30 CEST tras su visita a Ourense y León, tuvo lugar en un contexto de creciente presión pública y política, con el país enfrentando uno de los veranos más destructivos desde 2006. Sánchez, flanqueado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la vicepresidenta Teresa Ribera, reiteró que las temperaturas récord de 38°C, los vientos intensos y la sequía prolongada son los principales culpables de la magnitud de los fuegos, como el de Molezuelas de la Carballeda (38,000 hectáreas) y el de Larouco (20,000 hectáreas), pero evitó responder directamente a las acusaciones de incompetencia que han dominado las redes sociales.
En su discurso, Sánchez destacó que el Gobierno ha movilizado a más de 1,300 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), solicitado ayuda europea con cuatro aviones cisterna y destinado 32 millones de euros para restaurar bosques, pero no abordó las críticas sobre la baja ejecución de los 71 millones de fondos UE para gestión forestal, de los cuales solo se han invertido 2.7 millones según Vozpópuli. Tampoco hizo referencia a la polémica por el uso de dos Superpuma para su gira, dejando solo uno para la extinción, un hecho destapado por Pelayo Barro en TO, que ha generado indignación bajo el hashtag #SánchezSuperpuma, con más de 350,000 interacciones. Ribera, por su parte, defendió que el cambio climático "es una realidad científica" que exige una respuesta global, mientras Marlaska insistió en la "respuesta robusta" del sistema de protección civil, aunque no explicó los retrasos en la coordinación con comunidades autónomas como Galicia.
Las críticas no se han hecho esperar. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, calificó la comparecencia como "un ejercicio de evasión" y exigió un plan concreto, mientras Vox acusó a Sánchez de "usar el clima como excusa para encubrir su ineptitud". En redes sociales, el hashtag #SánchezCulpaClima ha explotado, con usuarios compartiendo imágenes de incendios activos y denunciando la falta de prevención, como el caso de Aliseda, donde un fuego provocado por intereses económicos sigue activo. Ecologistas en Acción y Greenpeace han coincidido en que la gestión deficiente, sumada a una deuda pública récord de 1.691 billones de euros (103.4% del PIB), refleja una priorización inadecuada, con solo 176 millones presupuestados para incendios frente a 525 millones para Igualdad. La oposición también señaló la detención de un menor en Santiago por ocho incendios como prueba de la necesidad de más recursos preventivos.
El contexto agrava la situación: mientras Sánchez hablaba, los incendios en Extremadura y Castilla y León seguían descontrolados, y la protesta de Hazte Oír con sombrillas y lonas "corrupto" en Lanzarote añadía presión política. Con la cumbre Putin-Trump y las tensiones en Venezuela ocupando la agenda internacional, esta comparecencia ha sido vista como un intento de desviar la atención, pero las preguntas sin respuesta sobre la ejecución de fondos y el uso de recursos aéreos han dejado al Gobierno en el centro de un debate candente. La población, afectada por evacuaciones y pérdidas, exige soluciones, mientras Sánchez promete una "estrategia a largo plazo", un compromiso que muchos consideran tardío ante la magnitud de la crisis.





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