Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) han expresado una condena contundente al reciente ataque perpetrado por el Ejército de Israel co...
Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU) han expresado una condena contundente al reciente ataque perpetrado por el Ejército de Israel contra altos cargos del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) en Doha, la capital de Qatar. Este bombardeo, calificado por ambos países como una "agresión cobarde" y una "flagrante violación" de la soberanía qatarí, ha generado una fuerte reacción en el mundo árabe, intensificando las tensiones en una región ya marcada por conflictos prolongados. La acción militar israelí tuvo como objetivo edificios residenciales que albergaban a miembros del buró político de Hamás, en un momento en que se discutían propuestas para un alto el fuego en Gaza, lo que ha complicado aún más las negociaciones de paz en curso.
Desde Riad, el Ministerio de Exteriores saudí emitió un comunicado en el que denunció en los términos más enérgicos la "brutal agresión israelí" y expresó su "plena solidaridad" con Qatar, un país considerado hermano en el contexto del Consejo de Cooperación del Golfo. El príncipe heredero y primer ministro saudí, Mohamed bin Salmán, se comunicó personalmente con el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Thani, para reafirmar el apoyo del reino y condenar el ataque como un "acto criminal". Según la agencia oficial SPA, Bin Salmán aseguró que Arabia Saudí desplegará todos sus recursos para respaldar a Qatar en la defensa de su seguridad y soberanía, advirtiendo sobre las "graves consecuencias" de las continuas violaciones israelíes al derecho internacional.
Por su parte, Emiratos Árabes Unidos, a pesar de haber mantenido relaciones diplomáticas con Israel desde los Acuerdos de Abraham en 2020, no dudó en calificar el ataque como "imprudente" y "cobarde". El ministro de Exteriores emiratí, Abdullah bin Zayed, instó a la comunidad internacional a tomar medidas frente a lo que describió como una "escalada peligrosa" que amenaza la estabilidad regional. Esta postura refleja una rara muestra de unidad entre los países del Golfo, especialmente considerando las tensiones históricas entre Qatar y algunos de sus vecinos, como la crisis diplomática de 2017, cuando Arabia Saudí, EAU, Baréin y Egipto impusieron un bloqueo a Qatar.
La Liga Árabe, que agrupa a 22 países, también se pronunció al respecto, con su secretario general, Ahmed Abulgueit, denunciando el ataque como una "violación flagrante y completamente inaceptable" de la soberanía qatarí. Egipto, otro mediador clave en las negociaciones entre Israel y Hamás, expresó su solidaridad con Qatar y advirtió que el ataque establece un "precedente peligroso". Incluso figuras internacionales como el papa León XIV y el secretario general de la ONU, António Guterres, se sumaron a las condenas, calificando el bombardeo como una amenaza a la estabilidad regional y al derecho internacional.
El ataque, que ocurrió el mismo día en que Israel aceptó una propuesta de alto el fuego presentada por el presidente estadounidense Donald Trump, ha sido interpretado por muchos como un intento de sabotear los esfuerzos de paz. La comunidad internacional enfrenta ahora el desafío de responder a esta escalada, mientras los países árabes exigen medidas concretas para frenar lo que consideran una "impunidad" israelí. Este incidente no solo agrava las tensiones en Oriente Próximo, sino que también pone en entredicho el papel de los mediadores y la viabilidad de una solución negociada al conflicto en Gaza.





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