Rusia y China firmaron un memorando de entendimiento "legalmente vinculante" para avanzar en la construcción del gasoducto Power o...
El gasoducto, que incluye el tramo Soyuz Vostok a través de Mongolia, busca compensar la pérdida de más de 120 bcm en exportaciones de gas ruso a Europa, que cayeron de 140 bcm en 2021 a entre 22 y 25 bcm en 2025 debido a sanciones occidentales y la interrupción de gasoductos como Nord Stream 1. Según Miller, el precio del gas será inferior al cobrado a los clientes europeos, aunque los detalles comerciales, incluyendo el precio exacto y la financiación, aún están en negociación entre Gazprom y la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC). Rusia también acordó aumentar los suministros a través del existente gasoducto Power of Siberia 1, de 38 a 44 bcm anuales, y elevar las entregas desde la isla de Sakhalin a 12 bcm al año a partir de 2027.
El acuerdo refuerza la alianza energética entre Rusia y China, consolidando a Beijing como el principal cliente de gas ruso tras la desvinculación de Europa, que planea eliminar las importaciones de gas ruso para 2027. Sin embargo, las negociaciones han enfrentado obstáculos, particularmente por la insistencia china en obtener precios cercanos a los internos rusos (aproximadamente 60 dólares por 1.000 metros cúbicos) frente a los 257 dólares que Rusia busca, alineados con tarifas europeas. Esta brecha de precios, que representa una discrepancia anual de hasta 9.850 millones de dólares, refleja la posición de ventaja de China, que no necesita el gas adicional hasta mediados de la década de 2030 debido a su creciente producción doméstica y contratos de gas natural licuado (GNL) con países como Qatar y Australia.
El proyecto también plantea desafíos geopolíticos y logísticos. Mongolia, a pesar de su exclusión del plan del gasoducto de su estrategia de desarrollo 2024-2028, ha aceptado participar, aunque con reticencias por temor a quedar atrapada en las dinámicas entre Rusia y China. Además, la construcción del gasoducto, que abarcará 2.600 km, requiere una inversión significativa y enfrenta riesgos relacionados con sanciones occidentales y la dependencia rusa de tecnología y financiación chinas. Analistas como Timothy Ash de Chatham House destacan que China ha negociado desde una posición de fuerza, obteniendo probablemente términos favorables debido a la urgencia rusa por diversificar mercados.
El impacto global del Power of Siberia 2 será significativo. Podría reducir las importaciones chinas de GNL en 15 bcm al año, afectando a proveedores como Estados Unidos y Australia, y reforzar la posición de Rusia como proveedor clave de energía en Asia. Sin embargo, la dependencia de un solo comprador plantea riesgos para Gazprom, que reportó pérdidas de 7.000 millones de dólares en 2023 tras la caída de las exportaciones europeas. Este acuerdo, visto como una victoria política para el Kremlin, subraya la consolidación del eje Rusia-China frente a las tensiones con Occidente.





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