En un combate que pasará a los anales de la historia del boxeo, Terence "Bud" Crawford derrotó por decisión unánime a Saúl "C...
En un combate que pasará a los anales de la historia del boxeo, Terence "Bud" Crawford derrotó por decisión unánime a Saúl "Canelo" Álvarez en la noche del 13 de septiembre de 2025, en el Allegiant Stadium de Las Vegas, Nevada, ante una multitud récord de 70.482 espectadores. El estadounidense, invicto en 42 combates, se impuso en las tarjetas con puntuaciones de 116-112, 115-113 y 115-113, arrebatando los títulos indiscutidos de peso supermedio (WBA, WBC, IBF y WBO) al mexicano, quien caía por primera vez en su carrera en esta división. Este triunfo histórico convierte a Crawford en el primer boxeador masculino en la era de los cuatro cinturones (desde 2007) en proclamarse campeón indiscutido en tres categorías de peso diferentes: ligero welter, welter y ahora supermedio, consolidando su legado como uno de los mejores peleadores de la era moderna.
El evento, promocionado como "Once In A Lifetime" por Zuffa Boxing bajo la dirección de Dana White y en asociación con Riyadh Season de Turki Al-Sheikh, se transmitió en vivo por Netflix a nivel global, atrayendo a millones de espectadores y generando un impacto económico masivo. El estadio, que superó el récord previo de asistencia en boxeo en Las Vegas establecido en 1982 con 29.214 fans para Larry Holmes vs. Gerry Cooney, se convirtió en un mar de banderas mexicanas y estadounidenses, con celebridades como MrBeast, Jason Statham y el propio Dana White en primera fila. El combate principal formó parte de un fin de semana cargado de eventos, incluyendo preliminares en el Fontainebleau Las Vegas y un UFC Fight Night: Lopes vs. Silva, todo en celebración del Día de la Independencia Mexicana.
Desde el primer campanazo, Crawford demostró por qué era el underdog con más potencial. Pesando 167.5 libras en su peso más alto en carrera, el nebraskano de 37 años navegó con maestría los dos saltos de división desde su victoria sobre Israil Madrimov en 154 libras en agosto de 2024. Utilizando su jab preciso y movilidad superior, Crawford controló el ritmo, conectando combinaciones fluidas que desgastaron al más grande Álvarez, de 34 años y con un récord previo de 63-2-2. En las rondas iniciales, Canelo intentó imponer su poder con golpes al cuerpo y derechos cortos en los clinches, pero Crawford evadió con gracia y respondió con flurries que lo mantuvieron adelante en las tarjetas. Un momento clave llegó en la ronda 4, cuando Álvarez conectó un derecho impactante que empujó la cabeza de Crawford hacia atrás, pero el estadounidense absorbió el castigo sin inmutarse, demostrando su resistencia pese a la desventaja de tamaño.
A medida que avanzaba el combate, la frustración de Canelo se hizo evidente. En la ronda 8, Álvarez permitió que el control se le escapara, y un cabezazo accidental en la 9 le dio un breve respiro, pero Crawford retomó el dominio con jabs constantes y combinaciones a la cabeza. El mexicano, conocido por su ferocidad en las etapas finales, falló en encontrar un knockout desesperado, mientras Crawford cerraba con una exhibición de boxeo puro. Post-pelea, Crawford, con lágrimas en los ojos, declaró a Netflix: "Les dije que no estoy aquí por coincidencia. Dios bendijo esta noche para mí". Canelo, elegante en la derrota, elogió a su rival: "Es un gran peleador, hábil. Compartir el ring con él fue un honor. Si hay revancha, será genial". El mexicano, quien había firmado un acuerdo de cuatro peleas con Riyadh Season, dejó claro que su legado permanece intacto pese al revés.
El impacto de esta victoria trasciende el ring. Crawford, quien forzó la renuncia de su título WBA de peso ligero medio antes del combate, ahora apunta a posibles cruces con Oleksandr Usyk o un retiro glorioso. Analistas como Teddy Atlas y Timothy Bradley Jr. lo alabaron como una "masterclass", mientras figuras como Piers Morgan en X lo proclamaron el mejor de la era. En México, la derrota generó decepción, pero también orgullo por el espectáculo ofrecido. Este superfight no solo elevó el boxeo a nuevos niveles de audiencia digital, sino que reafirma la grandeza de Crawford como un fenómeno atlético, unificando generaciones de fans y posicionándolo en la conversación de los mejores de todos los tiempos. El deporte rey sigue evolucionando, y anoche, Bud Crawford lo demostró una vez más.





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