Un hombre de 30 años de origen magrebí ha fallecido en el Hospital de Perpiñán , en el sur de Francia, víctima de rabia , un caso extremadam...
Un hombre de 30 años de origen magrebí ha fallecido en el Hospital de Perpiñán, en el sur de Francia, víctima de rabia, un caso extremadamente raro en Europa y siempre ligado a orígenes foráneos, según han confirmado las autoridades sanitarias galas. El paciente, ingresado el 18 de septiembre con síntomas graves como hidrofobia y convulsiones —clásicos de la enfermedad—, había regresado semanas antes de un viaje al Magreb, donde presumiblemente contrajo el virus a través de una mordedura animal no revelada. Esta tragedia, el primer deceso por rabia en Francia desde 2023, ha activado una investigación epidemiológica por parte del Instituto Pasteur para rastrear el origen del contagio, que apunta a un perro infectado en Marruecos o Argelia, regiones donde la enfermedad sigue endémica pese a campañas de vacunación. El caso resalta la vulnerabilidad de los viajeros y la necesidad de revacunación en zonas de riesgo, en un continente donde la rabia humana es casi inexistente gracias a controles estrictos.
El hombre, residente en Perpiñán desde hace dos años y de nacionalidad marroquí, llegó al servicio de urgencias con parálisis progresiva y fiebre alta, síntomas que los médicos inicialmente atribuyeron a una encefalitis viral. Sin embargo, las pruebas de laboratorio confirmaron la rabia, un virus neurotópico letal con una tasa de mortalidad del 100% una vez que aparecen los síntomas neurológicos. Según el protocolo francés, el paciente fue aislado en una unidad de cuidados intensivos, recibiendo un cóctel de antivirales y soporte vital, pero su condición se deterioró rápidamente, culminando en su fallecimiento el viernes por la noche. La autopsia, realizada por el equipo del Hospital de Perpiñán, reveló cicatrices en la espalda compatibles con mordeduras, aunque el paciente no recordaba el incidente, un síntoma común en la fase inicial de la enfermedad.
"No sabemos qué lo mordió, pero sabemos que tenía cicatrices en la espalda [...], tenemos que hablar de ello; es una crisis sanitaria", declaró el director del hospital, Dr. Jean-Pierre Vincent, en una rueda de prensa este lunes, urgiendo a los viajeros a vacunarse y reportar mordeduras inmediatamente. El caso, importado desde el Magreb —donde la rabia causa 5,000 muertes anuales, principalmente por perros callejeros—, es el quinto en Europa en 2025, todos de origen foráneo, según la ECDC. Francia, con su proximidad a África del Norte, ha registrado tres en los últimos dos años, lo que ha impulsado campañas de vacunación en aeropuertos y clínicas de viaje.
La rabia, transmitida por saliva de animales infectados —principalmente perros, pero también murciélagos y roedores—, tiene un período de incubación de 1 a 3 meses, lo que explica el retraso en los síntomas. En Europa, la enfermedad está erradicada en animales domésticos gracias a programas de vacunación obligatoria, pero persiste en importaciones y fauna silvestre, con 20 casos humanos en la última década, todos fatales. El Ministerio de Salud francés ha emitido una alerta para turistas en el Magreb, recomendando profilaxis post-exposición (PEP) inmediata, un tratamiento de cuatro inyecciones que cuesta 500 euros pero salva vidas si se administra a tiempo.
El impacto es más allá de lo individual. En Perpiñán, una ciudad fronteriza con España, el hospital ha reforzado protocolos, mientras la Cruz Roja local ofrece revisiones gratuitas a viajeros recientes. Socialmente, ha reavivado debates sobre migración y salud global, con un 40% de encuestados en Le Monde preocupados por brotes importados. Económicamente, no afecta directamente, pero podría aumentar el turismo médico. Políticamente, el Gobierno galo usa el caso para promover campañas de vacunación en África. Esta muerte, un recordatorio de la letalidad de la rabia, deja un legado de urgencia para un mundo conectado donde las enfermedades no respetan fronteras.





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