El Ministerio de Agricultura ha confirmado este viernes 21 de noviembre de 2025 el sacrificio preventivo de 2,5 millones de gallinas pone...
El Ministerio de Agricultura ha confirmado este viernes 21 de noviembre de 2025 el sacrificio preventivo de 2,5 millones de gallinas ponedoras en 42 explotaciones de Castilla y León, Andalucía, Cataluña y Galicia y Extremadura tras detectar 18 focos de gripe aviar altamente patógena H5N1 desde septiembre. La medida, ejecutada bajo el protocolo europeo de “vaciado sanitario total”, ha supuesto la eliminación del 7,8 % de la cabaña nacional de puesta en un solo trimestre, la mayor matanza masiva de aves en España desde el brote de 2022-2023 y un golpe directo a la producción de huevos, que ya registra caídas del 12 % en las últimas semanas y subidas de precio del 28 % en origen.
El ministro Luis Planas ha insistió en rueda de prensa que “no existe riesgo alguno para el consumo humano” y que las granjas afectadas están “perfectamente aisladas”, pero no pudo ocultar la frustración del sector ante la negativa de la Comisión Europea a flexibilizar las restricciones. Bruselas mantiene la obligación de sacrificar el 100 % del rebaño en cualquier explotación con un solo caso positivo, rechaza la vacunación preventiva en aves sanas y prohíbe la reposición de animales durante 12 meses en un radio de 10 km, medidas que los ganaderos califican de “desproporcionadas y obsoletas” frente a países terceros como Estados Unidos o Brasil, donde se permite la vacunación masiva y la reposición inmediata”.
Las asociaciones avícolas calculan pérdidas directas de 185 millones de euros (70 € por gallina sacrificada más costes de limpieza y vacío sanitario) y advierten que la combinación de la política europea de control de enfermedades con las exigencias de reducción de emisiones de la Agenda 2030 —que obliga a reducir un 35 % la densidad de animales por metro cuadrado antes de 2030— está provocando “la ruina silenciosa” del sector. En Castilla y León, la región más afectada con 1,1 millones de aves eliminadas, 28 granjas han cerrado definitivamente y 1.200 empleos directos penden de un hilo.
Los productores denuncian que mientras España sacrifica millones de gallinas “por un solo positivo”, Egipto, Turquía y Ucrania inundan el mercado europeo con huevos a 0,85 €/docena frente a los 1,65 € que cuesta producirlos aquí. El vacío sanitario impuesto deja sin suministro a grandes envasadoras durante meses, lo que ya ha provocado desabastecimiento puntual en Mercamadrid y Mercabarna.
En redes #GallinasSacrificadas supera los 1,6 millones de interacciones y #SoberaniaAlimentaria es tendencia, con ganaderos compartiendo vídeos de camiones cargados de aves vivas rumbo al matadero. El sector ha convocado tractoradas para el 2 de diciembre en Valladolid y Sevilla y exige al Gobierno que plantee en el próximo Consejo de Ministros de Agricultura de la UE una “moratoria urgente” y la autorización de vacunas inactivadas.
Económicamente, la factura supera los 300 millones incluyendo pérdida de facturación. Socialmente, ha disparado el precio del huevo en los lineales. Políticamente, coloca a Planas en el ojo del huracán y fortalece el discurso rural contra Bruselas. Este sacrificio masivo no solo mata gallinas: mata la competitividad de la avicultura española ante una UE que asfixia al productor local.





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