Alberto Núñez Feijóo , líder del Partido Popular , ha reunido este fin de semana a la dirección nacional del partido en Melilla para dise...
Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha reunido este fin de semana a la dirección nacional del partido en Melilla para diseñar una estrategia integral de control de la inmigración que permita disputar a Vox el voto conservador más radicalizado, una movida que busca reposicionar al PP como la opción "seria y efectiva" frente a la "retórica vacía" de Santiago Abascal. La cumbre, celebrada en el Hotel Don Bosco de la ciudad autónoma, duró 48 horas y contó con la participación de 150 cargos provinciales, ministros regionales y expertos en seguridad fronteriza, quienes analizaron datos de llegadas irregulares —que han superado las 20.000 en 2025— y propusieron medidas como el refuerzo de 1.000 agentes en Ceuta y Melilla, la creación de un fondo de 500 millones para muros inteligentes con IA y la promoción de acuerdos bilaterales con Marruecos para repatriaciones exprés. Feijóo, en su cierre del encuentro, enfatizó que "el PP no grita; actúa", un mensaje dirigido a captar el 25% de votantes desencantados que ven en Vox una alternativa dura pero ineficaz.
El evento, que se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad con presencia de la Guardia Civil y drones de vigilancia, incluyó mesas redondas sobre "inmigración ordenada" y "integración selectiva", donde se debatió la limitación de asilo a 30 días de plazo y la priorización de deportaciones de delincuentes extranjeros, que representan el 18% de la población reclusa. Fuentes del PP indican que la estrategia busca erosionar a Vox en regiones como Murcia, Andalucía y Valencia, donde el partido de Abascal ha robado hasta un 15% de su base en las últimas autonómicas. Feijóo ha ordenado a los líderes provinciales implementar "paquetes antiinmigración" locales, como campañas de denuncia ciudadana y alianzas con asociaciones vecinales en barrios sensibles.
Sin embargo, la cumbre ha terminado en polémica cuando Feijóo, durante su mitin de clausura en la plaza de las Culturas, posó para una foto oficial con una mujer de hiyab islámico a su espalda, vestida con un abrigo tradicional y sonriendo junto a un grupo de asistentes. La imagen, captada por el fotógrafo oficial del partido y difundida en redes, ha generado un aluvión de críticas de votantes conservadores que la ven como "traición" a la estrategia antiinmigración recién anunciada. "Primero hablas de muros y luego posas con el velo", tuiteó un exmilitante de Vox, mientras en X el hashtag #FeijooHiyab supera los 1,2 millones de interacciones en 12 horas, con memes que superponen la foto con carteles electorales de Abascal.
El PP ha intentado minimizar el incidente, con un portavoz asegurando que "la mujer era una vecina local invitada al evento", pero Feijóo no ha comentado directamente, limitándose a un tuit sobre "unidad contra la inmigración ilegal". Vox ha aprovechado el desliz para lanzar una campaña de "Feijóo blando", con Abascal declarando que "el PP abraza lo que nosotros combatimos". En Melilla, donde la población musulmana es del 50%, la foto ha sido bien recibida por asociaciones locales, pero ha alienado al 35% de la base popular, según sondeos internos.
La estrategia de Feijóo, que incluye un plan de 200 millones para vigilancia fronteriza, busca recuperar terreno perdido, pero la foto ha expuesto las grietas internas. Socialmente, ha polarizado, con un 55% de votantes PP criticando la imagen según El Mundo. Económicamente, no impacta directamente, pero políticamente debilita a Feijóo, con su aprobación cayendo al 42%. Esta cumbre no solo ideó planes: encendió una guerra interna en la derecha española.





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