La selección española, conocida como La Roja , ha continuado su marcha imparable en la fase de clasificación para el próximo torneo internac...
La selección española, conocida como La Roja, ha continuado su marcha imparable en la fase de clasificación para el próximo torneo internacional al imponerse con autoridad a Georgia por un contundente marcador que reflejó su superioridad en el terreno de juego. El protagonista indiscutible de la noche fue Mikel Oyarzabal, el delantero de la Real Sociedad que firmó un doblete magistral, demostrando una vez más por qué es una pieza clave en los planes de Luis de la Fuente. Sus goles, uno en cada mitad, llegaron con la precisión y el oportunismo que caracterizan a un jugador en plena forma, desatando la euforia en el estadio y entre los aficionados que siguen al equipo nacional.
El partido, disputado en un ambiente cargado de expectación, comenzó con España tomando el control desde el pitido inicial. Zubimendi, el mediocampista del mismo club donostiarra, abrió el marcador con un gol que no solo rompió la igualdad inicial, sino que también subrayó el dominio en el centro del campo. Su tanto, fruto de una jugada colectiva bien elaborada, puso de manifiesto la solidez táctica que De la Fuente ha inculcado en el grupo. No tardó en sumarse Ferran Torres, el atacante del Barcelona, quien anotó el cuarto gol con una definición impecable, cerrando una actuación colectiva que dejó a Georgia sin opciones de reacción.
Este triunfo no es un resultado aislado, sino la confirmación de una clasificación perfecta hasta el momento. España ha ganado todos sus partidos, acumulando un impresionante registro de 19 goles a favor y, lo más destacable, cero en contra. Esta portería inmaculada habla de una defensa férrea, liderada por jugadores experimentados y un portero en estado de gracia, que ha convertido al equipo en una máquina casi invencible. Los números no mienten: pleno de victorias que posicionan a La Roja como líder indiscutible de su grupo, con una ventaja que parece insalvable.
Gracias a esta victoria ante el combinado georgiano, un rival que, pese a su esfuerzo, no pudo contrarrestar el vendaval español, el equipo de Luis de la Fuente encara la última jornada frente a Turquía con la clasificación prácticamente en el bolsillo. Solo un cataclismo impediría que España asegure su plaza en la fase final, lo que permite al seleccionador rotar jugadores y probar variantes sin presión excesiva. De la Fuente, en rueda de prensa posterior al encuentro, elogió el compromiso de sus pupilos: "Hemos sido fieles a nuestra identidad, presionando alto y generando ocasiones constantes. Esto es el fruto del trabajo diario".
El doblete de Oyarzabal no solo le otorga el merecido reconocimiento individual, sino que resalta la profundidad de la plantilla española. Con delanteros en racha y un mediocampo que combina juventud y experiencia, como Zubimendi, el futuro pinta prometedor. Ferran Torres, por su parte, aportó velocidad y desborde por las bandas, completando un tridente ofensivo letal. Georgia, aunque intentó plantar cara con contragolpes esporádicos, se vio superada en todas las facetas del juego, desde la posesión hasta la intensidad.
Esta racha invicta no solo asegura el pase, sino que eleva la moral de cara a compromisos mayores. Los aficionados sueñan con repetir éxitos pasados, y con este nivel, España se perfila como candidata seria. La última jornada ante Turquía será un trámite festivo, una oportunidad para pulir detalles antes de lo que vendrá. La Roja, con De la Fuente al mando, ha recuperado esa aura de invencibilidad que tanto añoraban sus seguidores.





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