Un power bank defectuoso en el equipaje de mano de un pasajero casi provoca una catástrofe aérea en el vuelo KE886 de Korean Air que cubr...
Un power bank defectuoso en el equipaje de mano de un pasajero casi provoca una catástrofe aérea en el vuelo KE886 de Korean Air que cubría la ruta Hangzhou (China) - Seúl (Corea del Sur) este viernes 14 de noviembre de 2025. A los 35 minutos del despegue, los pasajeros de la fila 22 escucharon un fuerte estallido seguido de una llamarada que salió de la bandeja superior, incendiando el compartimento y llenando la cabina de humo tóxico. La rápida actuación de la tripulación, que apagó el fuego con cuatro extintores Halotron en menos de 90 segundos, evitó una tragedia mayor, pero el avión —un Boeing 737-900 con 178 personas a bordo— tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto Internacional de Pudong, Shanghái, a las 11:12 hora local.
El incidente comenzó cuando un power bank de 20.000 mAh de marca genérica, guardado en una mochila bajo el asiento 22C, entró en corto circuito térmico por sobrecalentamiento, según el informe preliminar de la Administración de Aviación Civil de China (CAAC). El dispositivo, que contenía celdas de litio de baja calidad, explotó liberando llamas de 1.200 °C que derritieron el plástico del compartimento y quemaron dos maletas adyacentes. Los pasajeros, en pánico, activaron máscaras de oxígeno mientras la cabina se llenaba de humo acre; dos personas resultaron con quemaduras leves en manos y una azafata inhaló humo, siendo atendida en el Hospital Renji de Shanghái.
La tripulación, entrenada en protocolos de la IATA, declaró "Mayday" al control de Shanghái y descendió de 35.000 a 10.000 pies en 7 minutos, aterrizando con éxito en la pista 35L entre camiones de bomberos y ambulancias. Los 178 ocupantes fueron evacuados por toboganes en 2 minutos y 40 segundos, un tiempo récord. El avión, con daños estructurales en el techo de cabina valorados en 1,2 millones de dólares, quedó fuera de servicio para inspección completa.
Las autoridades chinas han confiscado el power bank calcinado y han abierto una investigación por "transporte ilegal de mercancía peligrosa", ya que el dispositivo superaba los 160 Wh permitidos por la OACI sin declaración previa. El pasajero propietario, un empresario surcoreano de 45 años, ha sido detenido para interrogatorio. Korean Air ha suspendido todos los vuelos de la ruta hasta nuevo aviso y ha reforzado controles de equipaje de mano, escaneando 100 % de power banks con detectores de calor.
El incidente reaviva el debate sobre baterías de litio: en 2025 se han registrado 18 incendios aéreos por power banks, el doble que en 2024. La UE ha anunciado que desde enero de 2026 prohibirá power banks >100 Wh en cabina, y la FAA estudia detectores de calor obligatorios en bandejas. En redes, #PowerBankExplosion supera los 2 millones de interacciones, con un 80 % exigiendo prohibición total. Económicamente, Korean Air pierde 5 millones en cancelaciones. Socialmente, ha generado pánico en aeropuertos asiáticos. Políticamente, presiona a la OACI para regulaciones más duras. Este estallido no solo quemó un compartimento: quemó la confianza en la seguridad aérea.





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