El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha mantenido una conversación telefónica con el líder venezolano Nicolás Maduro a finales...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mantenido una conversación telefónica con el líder venezolano Nicolás Maduro a finales de la semana pasada, según ha revelado el New York Times tras consultar a varias personas cercanas a la llamada, un contacto que abre la puerta a una posible reunión entre ambos en territorio estadounidense en un momento de máxima tensión, cuando Washington mantiene sobre la mesa la amenaza de una intervención militar contra el régimen chavista. Fuentes consultadas por el diario, que pidieron anonimato por no estar autorizadas a hablar públicamente, indican que en la charla de 45 minutos se mencionó explícitamente la posibilidad de un encuentro en Washington o Mar-a-Lago, aunque por ahora no existe ningún plan concreto para materializarlo. El diálogo, que se produce apenas dos semanas después de que el Departamento de Estado declarara al Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera, representa el primer contacto directo entre Trump y Maduro desde la reelección del magnate republicano, y podría marcar un giro en la política exterior de EE.UU. hacia Venezuela, donde la presión por el cambio de régimen ha escalado con sanciones que congelan 300.000 millones de dólares en activos rusos y chinos.
La llamada, que tuvo lugar el jueves 20 de noviembre a las 16:00 horas de Washington, fue iniciada por el lado venezolano a través de canales diplomáticos no oficiales, con Maduro proponiendo "diálogo directo para resolver tensiones". Trump, según las fuentes, respondió con cautela pero abierta, expresando interés en "explorar opciones" para normalizar relaciones, pero reiterando que cualquier avance pasaría por "garantías de elecciones libres" y la "desmovilización de grupos armados respaldados por Caracas". Una de las fuentes destaca que Trump mencionó explícitamente el Cártel de los Soles, recién designado como terrorista, y advirtió que "la paciencia se acaba", aludiendo a la operación "Lanza del Sur" que ha hundido 20 lanchas narco en el Caribe. Maduro, por su parte, habría ofrecido "cooperación en migración y narcotráfico" a cambio de levantar sanciones a PDVSA, que han reducido las exportaciones de crudo un 80 % desde 2019.
El contexto de la llamada es un hemisferio en ebullición: el NOTAM de la FAA que declara el espacio aéreo venezolano de "alto riesgo" ha forzado la cancelación de vuelos de Iberia y Air Europa, aislado a Caracas y elevado el petróleo Brent un 3 % a 85 dólares por barril ante temores de disrupción en el suministro. Trump, que ha endurecido su retórica contra Maduro desde octubre —calificándolo de "narco-dictador"— parece abierto a un pragmatismo que podría incluir alivio de sanciones a cambio de concesiones en elecciones de 2026, aunque el equipo de transición republicano insiste en que "nada está decidido".
En Caracas, el régimen ha mantenido silencio oficial, pero fuentes internas indican que Maduro ve la llamada como "una oportunidad para dividir a Washington", especialmente tras la deserción de tres generales venezolanos en noviembre. En redes, #TrumpMaduro supera los 1,8 millones de interacciones, con un 65 % viéndolo como "diplomacia de supervivencia" y un 30 % como "traición a la democracia". La oposición venezolana, liderada por María Corina Machado, ha condenado el contacto como "legitimación de un dictador".
Económicamente, una cumbre podría liberar 10.000 millones en activos venezolanos. Socialmente, polariza a la diáspora. Políticamente, fortalece a Trump como negociador, con su aprobación al 58 %. Esta llamada no solo rompe el hielo: rompe el aislamiento de un Maduro acorralado.





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