Nasry "Tito" Asfura ha vuelto a colocarse en primera posición en las elecciones presidenciales de Honduras tras un escrutinio ...
Nasry "Tito" Asfura ha vuelto a colocarse en primera posición en las elecciones presidenciales de Honduras tras un escrutinio que, con el 84,52 % de las actas procesadas, le otorga el 40,05 % de los votos frente al 39,74 % de Salvador Nasralla, una diferencia de apenas 8.000 sufragios que mantiene la contienda abierta hasta el último acta. Rixi Moncada, candidata de Libre, se consolida en tercera plaza con el 18,15 %, un resultado que no altera el duelo codo a codo entre los dos favoritos pero que podría ser decisivo si se activa una segunda vuelta. El recuento, que ha sufrido cortes intermitentes del sistema informático del Consejo Nacional Electoral (CNE) durante 72 horas, ha generado máxima tensión política en un país donde el ganador asumirá la presidencia el 27 de enero de 2026 sin necesidad de balotaje, ya que ninguno ha alcanzado el 50 % requerido.
El vuelco ha sido constante desde el cierre de urnas el domingo 30 de noviembre: Nasralla lideró las primeras horas con un 42 % gracias a los centros urbanos de Tegucigalpa y San Pedro Sula, pero Asfura remontó en la madrugada del lunes con el escrutinio de zonas rurales como Olancho y Colón, donde el Partido Nacional arrasa tradicionalmente. Al 50 % escrutado, la brecha era de 15.000 votos a favor del candidato oficialista; al 70 %, Nasralla recortó a 4.000; y ahora, con el 84,52 %, Asfura recupera un margen mínimo que podría evaporarse con las 2.700 mesas restantes, sobre todo en Gracias a Dios y Lempira, bastiones del PSH. El CNE ha atribuido los cortes del sistema a "sobrecarga técnica", pero la oposición denuncia "manipulación" y ha exigido recuento manual de las últimas 500 actas.
Asfura, de 69 años y empresario de la construcción conocido por su gestión como alcalde de Tegucigalpa (2014-2022), ha capitalizado el descontento con la economía de Xiomara Castro, prometiendo "estabilidad, empleo y mano dura contra el crimen". Su campaña, con un 40,05 %, refleja un voto conservador que rechaza el "socialismo del siglo XXI" pero también las promesas incumplidas de Libre. Nasralla, el eterno outsider de 71 años y ex presentador de televisión, ha remontado con un discurso anticorrupción y antiélites, alcanzando el 39,74 % gracias a un 48 % en el interior del país, pero su historial de cuatro candidaturas fallidas genera dudas sobre su capacidad para unir a la oposición.
Moncada, de 48 años y exministra de Castro, se mantiene con el 18,15 % en un tercer puesto que asegura a Libre su rol como bisagra en el Congreso, pero que la deja fuera de la presidencia. Su base en el Distrito Central (25 %) y Atlántida (22 %) refleja el voto joven y feminista, pero el desgaste del Gobierno ha mermado su impulso.
El TSE ha prometido finalizar el escrutinio el sábado 6, pero impugnaciones en 180 mesas podrían alargar el proceso hasta el lunes 8. Honduras, con 9,5 millones de habitantes y un PIB per cápita de 2.800 dólares, vive estas elecciones como un referéndum sobre la gestión de Castro, que ha perdido 25 puntos de aprobación desde 2022 por inseguridad y pobreza del 60 %.
En redes, #EleccionesHonduras supera los 2,3 millones de interacciones, con un 65 % siguiendo el conteo en vivo. Económicamente, el resultado podría inyectar 800 millones en inversión si gana Asfura. Socialmente, polariza un país con 40 % de desempleo juvenil. Políticamente, Castro pierde influencia si Libre queda fuera. Con el 15,48 % por escrutar, Honduras contiene el aliento en una carrera que se decide por 8.000 votos.





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