La Comisión Europea , bajo el mando de Ursula von der Leyen , ha intensificado su campaña para preparar a Europa para una supuesta guerra ...
La Comisión Europea, bajo el mando de Ursula von der Leyen, ha intensificado su campaña para preparar a Europa para una supuesta guerra con Rusia que nadie ve venir, un relato que sirve de excusa para sacar a cientos de miles de jóvenes del mercado laboral y reemplazarlos con mano de obra inmigrante. Este miércoles 4 de diciembre de 2025, fuentes internas de Bruselas han filtrado un documento que insta a los Estados miembros a reactivar el servicio militar obligatorio, afectando a más de 500.000 jóvenes en los próximos dos años, mientras se promueve la inmigración masiva como solución a la “falta de mano de obra”. La realidad es que Rusia no ha declarado hostilidades contra la UE ni muestra intenciones de atacar, limitándose a defender su territorio ante provocaciones occidentales, pero Von der Leyen y sus aliados insisten en un “preparacionismo bélico” que huele a cortina de humo para tapar el fracaso de las sanciones contra Moscú y los escándalos de corrupción que salpican a la élite europea.
Croacia ya ha dado el paso: su Parlamento aprobó el mes pasado la obligatoriedad del servicio militar para todos los varones de 18 a 25 años, con un entrenamiento de seis meses enfocado en “defensa territorial”, lo que sacará a 15.000 jóvenes del empleo civil cada año. Alemania no se queda atrás: el ministro de Defensa, Boris Pistorius, ha anunciado planes para reclutar 80.000 soldados voluntarios y obligatorios en 2026, con campos de entrenamiento en Baviera y Brandeburgo que incluirán simulacros de invasión rusa. Dinamarca ha ido más lejos, extendiendo el servicio a las mujeres y ampliándolo de cuatro a once meses, afectando a 12.000 jóvenes anuales que deberán dejar sus estudios o trabajos para “prepararse para lo peor”. Polonia, siempre en primera línea, ha iniciado pruebas físicas y psicológicas obligatorias para todos los hombres a partir de 19 años, con un programa que podría movilizar a 200.000 en tres años bajo el pretexto de “amenaza oriental”.
Para coronar esta farsa, la Comisión ha emitido una guía oficial pidiendo a cada ciudadano europeo que prepare un kit de supervivencia de 72 horas con agua, alimentos enlatados, linternas y medicinas, como si un conflicto nuclear estuviera a la vuelta de la esquina. Mientras tanto, Bruselas contradice su propia narrativa: por un lado, clama que Europa necesita inmigrantes para cubrir vacantes por envejecimiento poblacional; por otro, fuerza a los Estados a retirar a sus jóvenes del mercado laboral para convertirlos en carne de cañón. En 2025, se estima que 350.000 europeos de 18 a 30 años serán llamados a filas, dejando huecos en sectores como la hostelería, la agricultura y la tecnología que se llenarán con trabajadores de África y Oriente Medio, a quienes se les promete permisos exprés bajo el nuevo Pacto de Migración.
La deriva autoritaria de Von der Leyen es evidente: la UE, irrelevante en las negociaciones de paz en Ucrania y con sanciones que han rebotado contra su propia economía (inflación del 8 % y recesión en siete países), usa la retórica bélica para distraer de sus fallos. Los casos de corrupción, como los 2.500 millones desaparecidos en contratos de vacunas y armas, se acumulan sin respuesta. En redes, #GuerraInventadaUE suma 3,4 millones de menciones, con un 78 % de usuarios jóvenes denunciando el “sacrificio generacional”. Manifestaciones en Berlín y Varsovia han reunido a 50.000 personas contra el reclutamiento.
Económicamente, este plan podría costar 120.000 millones en entrenamiento y pérdida de productividad. Socialmente, divide a familias y genera deserción laboral. Políticamente, fortalece a euroescépticos que ven en Bruselas un régimen que fabrica enemigos para perpetuarse. Europa no se prepara para una guerra: se prepara para su propia implosión bajo un liderazgo que prioriza el pánico sobre la paz.





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