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Ecuador ha prohibido el ingreso de jamones, embutidos, chorizos, fuet, salchichón y cualquier producto porcino curado o fresco procedente de España, una medida drástica adoptada por la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad) tras la confirmación de focos de peste porcina africana (PPA) en explotaciones españolas. La resolución clasifica estos productos como de “alto riesgo sanitario” y establece la incautación y destrucción inmediata de cualquier pieza que se detecte en equipajes de pasajeros, carga o envíos postales, con multas de hasta 20.000 dólares y posible decomiso del vehículo o medio de transporte utilizado para su introducción.
La prohibición afecta a todos los viajeros que arriben a Ecuador desde España o con escala en territorio español, incluyendo los 120 vuelos semanales que conectan Madrid y Barcelona con Quito y Guayaquil. Los controles se han reforzado en los aeropuertos de Mariscal Sucre y José Joaquín de Olmedo con perros detectores de carne y escáneres de rayos X en el 100 % de las maletas, además de la instalación de 20 incineradores móviles para destruir in situ los productos confiscados. En las primeras 24 horas de vigencia, ya se han decomisado 1.800 kilos de jamón ibérico y chorizo en 450 maletas, con 80 pasajeros multados y tres denuncias penales por intento de contrabando organizado.
La medida llega tras la detección de PPA en granjas de Toledo y Guadalajara, que ha obligado al sacrificio de 150.000 cerdos en España y ha activado alertas en toda la UE. Ecuador, que importa el 35 % de sus embutidos de España —principalmente jamón serrano e ibérico por valor de 28 millones de dólares anuales—, ha decidido blindarse para proteger su cabaña porcina nacional de 4,2 millones de cabezas, que genera 1.200 millones de dólares y emplea a 180.000 familias. Agrocalidad ha advertido que “un solo foco de PPA podría colapsar la industria en seis meses”, recordando el caso de República Dominicana, que perdió el 80 % de su producción en 2021.
Los viajeros afectados han colapsado las redes de Iberia y Air Europa con reclamaciones: una maleta con 10 jamones ibéricos para una boda en Quito ha sido destruida, y una familia ecuatoriana regresaba con 40 kilos de chorizo para Navidad. En redes #JamónProhibido supera los 1,5 millones de menciones, con un 70 % lamentando la medida y un 25 % celebrándola como “protección necesaria”. La Cámara de Comercio Ecuatoriano-Española ha pedido “diálogo urgente” para establecer corredores verdes certificados.
Económicamente, la prohibición cuesta 28 millones anuales a exportadores españoles. Socialmente, indigna a la diáspora ecuatoriana en España (450.000 personas). Políticamente, refuerza la soberanía alimentaria de Ecuador en un contexto de crisis global porcina. Un jamón no solo ha sido decomisado: ha sido el precio de la bioseguridad en un mundo donde un virus viaja en una maleta.
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