El Ejército estadounidense ha abatido a cinco personas en dos ataques separados contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en aguas...
El Ejército estadounidense ha abatido a cinco personas en dos ataques separados contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en aguas internacionales del Pacífico, en el marco de la operación “Lanza del Sur” que ya supera el centenar de víctimas mortales desde su lanzamiento en noviembre de 2025. Los incidentes, ocurridos este martes 16 de diciembre, involucraron a dos lanchas rápidas tipo go-fast que transportaban más de tres toneladas de cocaína pura con destino a México y Centroamérica, según el comunicado del Comando Sur (SOUTHCOM). En el primer ataque, un destructor de la Marina abrió fuego con ametralladoras calibre 50 contra una embarcación que intentó embestir un buque interceptor, matando a tres tripulantes. En el segundo, un helicóptero MH-60R Seahawk disparó misiles Hellfire contra otra lancha que se negó a detenerse, eliminando a los dos ocupantes restantes.
La campaña, ordenada por el presidente Donald Trump como parte de su promesa de “guerra total contra los carteles”, ha escalado rápidamente: en menos de dos meses, las fuerzas estadounidenses han hundido o capturado 42 embarcaciones, incautado 48 toneladas de cocaína valoradas en 4.800 millones de dólares en el mercado callejero y causado más de 105 muertes confirmadas entre narcotraficantes, la mayoría en enfrentamientos directos. Las operaciones combinan drones Reaper para vigilancia, portaaviones como el USS Abraham Lincoln para apoyo aéreo y equipos SEAL para abordajes terrestres en casos selectos, con colaboración de las marinas de Colombia, México y Panamá.
Los ataques de este martes se produjeron a 400 millas náuticas al suroeste de Guatemala, en una zona conocida como “corredor del Pacífico” donde los carteles mexicanos y venezolanos mueven el 70 % de la cocaína hacia EE.UU. Las lanchas, equipadas con cuatro motores de 400 caballos cada una, intentaron huir a más de 50 nudos, ignorando órdenes de alto y disparando contra los buques estadounidenses, lo que justificó la respuesta letal según el Pentágono. No se reportaron bajas ni daños en las fuerzas norteamericanas.
La ofensiva ha generado controversia internacional: México y Colombia han respaldado las acciones como “necesarias para frenar el flujo de fentanilo”, pero Venezuela ha calificado los ataques de “agresión imperialista” y ha amenazado con represalias. Organizaciones de derechos humanos han denunciado el alto número de víctimas, estimando que al menos 15 de los muertos eran tripulantes no armados o pescadores inocentes atrapados en el fuego cruzado. El Departamento de Defensa ha defendido la campaña argumentando que “cada tonelada incautada salva miles de vidas en nuestras calles” y que las reglas de enfrentamiento son “estrictas pero necesarias”.
Con más de 100 muertos, la operación “Lanza del Sur” supera ya en letalidad a muchas campañas antidroga históricas y ha reducido un 28 % el flujo de cocaína hacia EE.UU. en el último mes, según estimaciones de la DEA. Trump ha celebrado los resultados en redes sociales: “Estamos limpiando el océano de veneno. Los carteles tiemblan”. Sin embargo, analistas advierten que la escalada podría empujar a los narcos a rutas terrestres más violentas o a alianzas con grupos terroristas.
En redes #LanzaDelSur supera los 2,1 millones de interacciones, con un 65 % apoyando la “mano dura” y un 30 % criticando “excesos militares”. La campaña no solo mata narcos: redefine la guerra contra las drogas como un conflicto armado en alta mar.
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