La Marina de Estados Unidos ha interceptado y confiscado el superpetrolero M/T CENTURIES , un buque de bandera panameña y propiedad de un...
La Marina de Estados Unidos ha interceptado y confiscado el superpetrolero M/T CENTURIES, un buque de bandera panameña y propiedad de una empresa china, en aguas internacionales frente a la costa de Venezuela. La operación, ejecutada por la Fuerza Operativa Conjunta Interagencial Sur (JIATF-S), ha sido calificada como “éxito rotundo” por el Comando Sur y marca un nuevo capítulo en la campaña de presión máxima lanzada por la administración Trump contra el régimen de Nicolás Maduro. El buque, que transportaba más de 2,1 millones de barriles de crudo pesado procedente de la Faja Petrolífera del Orinoco, ha sido remolcado al puerto de Houston (Texas) para su inspección y eventual subasta.
El CENTURIES, de 330 metros de eslora y capacidad para 2 millones de barriles, había sido sancionado por el Departamento del Tesoro en noviembre de 2025 por violar las restricciones impuestas al sector petrolero venezolano. La embarcación, operada por una naviera registrada en las Islas Vírgenes Británicas pero controlada por una firma china vinculada al Partido Comunista, intentaba evadir el bloqueo naval estadounidense mediante rutas zigzagueantes y transbordos en alta mar. Según el comunicado del Pentágono, el buque ignoró órdenes de alto y apagó su transpondedor AIS durante 48 horas, lo que activó la intervención directa de un destructor clase Arleigh Burke y un helicóptero MH-60R Seahawk.
La tripulación, compuesta por 28 marineros de nacionalidades filipina, india y china, ha sido detenida y trasladada a un buque de la Marina estadounidense para interrogatorios. Ninguno resultó herido, aunque dos oficiales del buque han sido aislados por intentar destruir documentos. El crudo incautado, valorado en más de 140 millones de dólares al precio actual del Brent, será subastado y los fondos destinados a “programas de asistencia humanitaria en Venezuela y a la lucha antidroga”, según ha anunciado el Departamento de Estado.
La operación se produce en plena escalada de la campaña “Lanza del Sur”: en las últimas semanas, EE.UU. ha hundido o capturado 42 embarcaciones, incautado 48 toneladas de cocaína y causado más de 100 muertes entre narcotraficantes. Trump ha celebrado el éxito en un mensaje en redes sociales: “Otro barco fantasma de Maduro confiscado. El petróleo robado al pueblo venezolano ya no llega a China. Estamos limpiando el Caribe de narco-terroristas”. La Casa Blanca ha confirmado que la confiscación es parte de la nueva doctrina que permite interceptar cualquier buque que transporte crudo venezolano sancionado o bienes que beneficien al régimen.
Maduro ha respondido con una cadena nacional: “Esto es piratería del siglo XXI. Estados Unidos roba nuestro petróleo mientras bloquea nuestra economía. Resistiremos”. El régimen ha ordenado el cierre del espacio aéreo a vuelos civiles durante 72 horas y ha convocado a la CELAC para una cumbre de emergencia. Rusia y China han condenado la acción como “violación flagrante del derecho internacional marítimo” y han amenazado con “consecuencias”.
En Venezuela, la oposición ha celebrado la incautación: María Corina Machado, desde el exilio, ha dicho que “cada barril confiscado es un golpe al corazón del narcoestado”. La economía venezolana, ya en caída libre con una inflación del 1.200 % anual, pierde un 15 % de sus ingresos petroleros con este bloqueo.
Económicamente, la confiscación eleva el Brent un 3 % a 84 dólares por barril. Socialmente, polariza a la diáspora venezolana. Políticamente, refuerza la postura dura de Trump en su primer mes de mandato. El CENTURIES no solo perdió su carga: perdió la impunidad que el régimen creía tener en alta mar.





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