Un intento de golpe de Estado militar ha fracasado en Benín , cuando un grupo de oficiales sublevados tomó brevemente el control de la tel...
Un intento de golpe de Estado militar ha fracasado en Benín, cuando un grupo de oficiales sublevados tomó brevemente el control de la televisión estatal en Cotonú y anunció la formación de una junta militar para derrocar al presidente Patrice Talon. La acción, que duró menos de seis horas, fue sofocada por fuerzas leales al Gobierno, que retomaron las instalaciones de la ORTB (Oficina de Radiodifusión y Televisión de Benín) y la capital en una operación relámpago que dejó al menos 12 muertos —ocho sublevados y cuatro soldados leales— y 35 heridos, según el balance provisional del Ministerio de Defensa. El presidente Talon, de 65 años, fue evacuado sano y salvo a un lugar no revelado y ha reaparecido en un vídeo grabado desde un búnker, declarando que “los traidores han sido derrotados y la democracia prevalece”.
El asalto comenzó a las 05:30 horas cuando un pelotón de 40 soldados de la guarnición de Parakou, liderado por el capitán Noël Dossou, irrumpió en la sede de la ORTB en el barrio de Akpakpa de Cotonú, expulsando a los trabajadores y emitiendo un comunicado en loop donde declaraban “el fin del régimen dictatorial de Talon” y la instauración del “Consejo Nacional de Salvación". Dossou, de 42 años y condecorado en 2022 por operaciones contra yihadistas en el norte, acusó al Gobierno de “robo electoral y represión brutal” y prometió “elecciones libres en 90 días". El golpe tuvo apoyo inicial en dos cuarteles de Natitingou y Kandi, pero las fuerzas leales, comandadas por el jefe del Estado Mayor Abraham Mensah, contraatacaron con tanques AMX-30 y helicópteros Mi-24, recuperando la ORTB a las 09:45 horas y arrestando a 28 sublevados, incluyendo a Dossou, que se entregó herido en el hombro.
Benín, con 13 millones de habitantes y una economía dependiente del algodón y el petróleo, ha sido golpeado por inestabilidad desde las elecciones de 2021, donde Talon ganó con el 86 % de los votos en un escrutinio controvertido que la oposición denunció como fraudulento. El golpe, el primero en 30 años, responde al descontento militar por recortes salariales del 15 % y la prolongación del mandato de Talon hasta 2026. Fuentes de la Presidencia aseguran que Talon ha decretado el estado de emergencia por 30 días y ha movilizado 10.000 tropas a las fronteras con Togo y Burkina Faso.
La CEDEAO ha convocado una cumbre de emergencia en Abuja para el sábado, mientras la ONU y la UE han exigido "el respeto al orden constitucional". Francia, principal donante militar, ha suspendido 50 millones de euros en ayuda. En Cotonú, 3.000 personas han salido a celebrar el fracaso del golpe, pero el toque de queda de 22:00 horas ha disuelto las manifestaciones.
Económicamente, el golpe podría costar 200 millones en comercio paralizado. Socialmente, divide a un país con 40 % de pobreza. Políticamente, fortalece a Talon a corto plazo, con aprobación subiendo al 55 %, pero arriesga más sublevaciones. Este fracaso no solo salva un gobierno: salva una democracia frágil en el Golfo de Guinea.





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