Un potente terremoto de magnitud 6,7 ha sacudido Taiwán , con epicentro a 30 kilómetros al sureste de Hualien , en la costa este de la is...
Un potente terremoto de magnitud 6,7 ha sacudido Taiwán, con epicentro a 30 kilómetros al sureste de Hualien, en la costa este de la isla, a una profundidad de 25 kilómetros. El sismo, registrado a las 14:42 horas locales (06:42 GMT), ha provocado el colapso parcial de varios edificios en Taipéi y Hualien, daños estructurales en infraestructuras críticas y una alerta de tsunami que ha obligado a evacuar zonas costeras en un radio de 200 kilómetros. Hasta el momento, se reportan al menos 18 muertos, más de 300 heridos y decenas de personas atrapadas bajo escombros, en un balance provisional que las autoridades temen que aumente en las próximas horas.
El temblor, que duró casi un minuto, ha sido sentido con intensidad en toda la isla, alcanzando el nivel 6 en la escala japonesa de intensidad sísmica en Hualien y 5 en Taipéi, donde rascacielos como el Taipei 101 han activado sus amortiguadores pendulares para evitar daños mayores. En la capital, un edificio residencial de 12 plantas en el distrito de Zhongshan se ha inclinado peligrosamente, obligando al desalojo de 150 familias, mientras en Hualien varios hoteles y bloques de apartamentos han colapsado parcialmente, atrapando a residentes y turistas en plena temporada vacacional. Los equipos de rescate, con más de 2.000 bomberos y militares desplegados, trabajan contrarreloj con perros rastreadores y cámaras térmicas para localizar supervivientes.
La alerta de tsunami, emitida inmediatamente por el Centro de Alertas de Tsunamis del Pacífico, ha pronosticado olas de hasta tres metros en la costa este, lo que ha provocado la evacuación de 50.000 personas en Hualien y Yilan hacia zonas altas. Las primeras olas, de 1,2 metros, han llegado a las playas de Chenggong sin causar daños mayores, pero las autoridades mantienen la alerta durante al menos seis horas por posibles réplicas. El tráfico ferroviario de alta velocidad ha sido suspendido en toda la isla, y el aeropuerto internacional de Taipéi ha cancelado todos los vuelos entrantes y salientes hasta nuevo aviso.
Taiwán, situado en el Cinturón de Fuego del Pacífico —una de las zonas sísmicas más activas del planeta—, registra cientos de terremotos al año, pero este de 6,7 es el más fuerte desde el devastador 7,4 de septiembre de 1999 que dejó 2.400 muertos. La isla cuenta con uno de los sistemas de alerta sísmica más avanzados del mundo, que dio 20 segundos de aviso en Taipéi, permitiendo a muchos refugiarse bajo mesas y marcos de puertas. Sin embargo, la densidad urbana y la antigüedad de algunos edificios en zonas rurales han agravado los daños.
El presidente Lai Ching-te ha declarado el estado de emergencia nacional y ha convocado un gabinete de crisis, mientras la primera ministra ha visitado los hospitales de Hualien para coordinar la respuesta. Organizaciones internacionales como la Cruz Roja y la ONU han ofrecido ayuda inmediata, y países vecinos como Japón y Filipinas han activado protocolos de alerta por posibles réplicas en el Pacífico.
En redes, #TaiwanEarthquake supera los 3,2 millones de interacciones, con vídeos de edificios temblando, calles agrietadas y rescates en directo que acumulan cientos de millones de visualizaciones. Los mercados asiáticos han reaccionado con caídas del 2 % en la bolsa de Taipéi por temores a disrupciones en la cadena de suministro de semiconductores, donde Taiwán produce el 60 % de los chips mundiales.
El terremoto no solo ha sacudido la tierra: ha recordado a una isla acostumbrada a los temblores que la naturaleza no perdona, y que cada segundo cuenta cuando el suelo se mueve. La solidaridad taiwanesa ya está en marcha, con miles de voluntarios ofreciendo ayuda en un día que pasará a la historia por su tragedia y su respuesta colectiva.





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