Un grupo de más de 200 inmigrantes irregulares, desalojados esta semana del instituto B9 de Badalona tras meses de ocupación, ha tomado la ...
Un grupo de más de 200 inmigrantes irregulares, desalojados esta semana del instituto B9 de Badalona tras meses de ocupación, ha tomado la iniciativa y ha ocupado este jueves 18 de diciembre de 2025 el antiguo albergue de Can Bofí Vell, un espacio cerrado desde abril de 2024 que pertenecía a la Generalitat. La acción, que ha pillado por sorpresa a las autoridades, ha vuelto a poner sobre la mesa la crisis habitacional que viven estos migrantes, mayoritariamente hombres jóvenes procedentes de Marruecos y Argelia, que llevan más de un año sin alojamiento estable en la ciudad.
Can Bofí Vell, un antiguo centro de acogida de 400 plazas ubicado en el barrio de Montigalà, fue clausurado hace 20 meses por motivos de seguridad y falta de financiación. Desde entonces, el edificio ha permanecido abandonado y vigilado por seguridad privada. Los inmigrantes, organizados a través de redes de WhatsApp y apoyados por activistas locales, han forzado la entrada durante la madrugada y han tomado el control del recinto, instalando colchones y mantas en los dormitorios y declarando que “no se moverán hasta que les garanticen un techo digno”. La ocupación ha sido pacífica, aunque la Policía Local y los Mossos d’Esquadra han acordonado el perímetro para evitar incidentes y han abierto una investigación por allanamiento.
El Govern de la Generalitat, que gestiona el edificio, ha propuesto como solución de emergencia reabrir Can Bofí Vell como albergue temporal para estos migrantes, una idea que ya se barajó en octubre y que ahora cobra fuerza ante el desalojo del instituto B9. Fuentes del Departament d’Acció Social han confirmado que están estudiando la viabilidad técnica y económica de la reapertura, que requeriría una inversión de al menos 1,5 millones de euros para acondicionar las instalaciones y contratar personal. La propuesta incluye alojamiento temporal para 300 personas durante seis meses, con servicios de manutención, atención sanitaria y orientación legal.
Sin embargo, el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol (PP), ha rechazado de plano la idea desde el primer momento. Albiol ha declarado que “no vamos a permitir que Badalona se convierta en el vertedero de migrantes de Cataluña”. El regidor ha anunciado que el Ayuntamiento no facilitará ni agua, ni luz, ni servicios básicos al albergue y ha pedido a la Generalitat que traslade a los ocupantes a otros municipios o a centros en Barcelona capital. Albiol ha insistido en que “Badalona ya ha asumido más que suficiente” y ha recordado que la ciudad tiene el 35 % de población extranjera, con tensiones sociales que han aumentado en los últimos meses por saturación de servicios.
La ocupación ha generado división en la ciudad: mientras asociaciones de migrantes y colectivos de izquierda celebran la acción como “un acto de dignidad”, vecinos del barrio de Montigalà han protestado frente al albergue exigiendo “el desalojo inmediato” y han colgado pancartas con mensajes como “Badalona no es un campamento”. La Policía ha montado un dispositivo de vigilancia para evitar enfrentamientos y ha confirmado que no habrá desalojo inmediato mientras se negocia una solución.
El Govern ha convocado para este viernes una reunión de urgencia con el Ayuntamiento, la Delegación del Gobierno y ONG para buscar una salida consensuada. Mientras tanto, los 200 inmigrantes ocupantes han organizado turnos de vigilancia y han pedido ayuda humanitaria a entidades locales.
Económicamente, la reapertura de Can Bofí Vell costaría 1,5 millones en seis meses. Socialmente, polariza un municipio ya tenso por la inmigración. Políticamente, enfrenta al Govern y al Ayuntamiento en una crisis que podría escalar si no hay acuerdo rápido. La ocupación de Can Bofí Vell no solo es un techo: es un desafío a las políticas migratorias de Cataluña.





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