La inteligencia francesa ha elevado la alerta al sospechar que Marruecos está detrás del espionaje masivo a Pedro Sánchez , presidente ...
La inteligencia francesa ha elevado la alerta al sospechar que Marruecos está detrás del espionaje masivo a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, y varios de sus ministros mediante el uso del software Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group. Esta revelación, surgida de las investigaciones conjuntas entre las autoridades francesas y españolas, ha reabierto un caso que parecía archivado y ha encendido las alarmas en el ámbito diplomático europeo. Según los informes preliminares filtrados desde París, los servicios de inteligencia marroquíes habrían utilizado esta tecnología avanzada para infiltrarse en los dispositivos móviles de Sánchez y al menos tres de sus ministros —entre ellos Defensa e Interior— entre mayo y junio de 2021, coincidiendo con un periodo de tensiones bilaterales entre Madrid y Rabat.
El caso, que inicialmente salió a la luz en 2022, había sido provisionalmente cerrado debido a la falta de cooperación de Israel, pero la reciente colaboración con Francia ha aportado nuevos datos técnicos que apuntan a Marruecos como el probable operador del spyware. Pegasus, conocido por su capacidad para extraer datos sensibles —mensajes, correos, fotos e incluso activar micrófonos a distancia— habría permitido a los espías marroquíes acceder a información comprometedora sobre las decisiones políticas españolas, especialmente en temas sensibles como el Sáhara Occidental y la migración. La sospecha se refuerza por el contexto de 2021, cuando España permitió el ingreso del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para recibir tratamiento médico, un gesto que desató la furia de Marruecos y llevó a la crisis migratoria en Ceuta, con miles de personas cruzando la frontera.
Las autoridades francesas, que también investigan el uso de Pegasus contra su propio presidente, Emmanuel Macron, y varios ministros, han compartido con España un análisis forense que identifica patrones comunes en los ataques. Esto sugiere una posible red de espionaje coordinada por Rabat, aprovechando la tecnología israelí para influir en las políticas de sus vecinos europeos. Sin embargo, Marruecos ha negado rotundamente cualquier implicación, calificando las acusaciones de “infundadas” y exigiendo pruebas concretas, mientras la diplomacia española permanece en un silencio cauteloso, evitando confrontaciones públicas que puedan agravar las relaciones bilaterales.
El impacto político en España es inmediato: la oposición ha exigido la comparecencia urgente de Sánchez en el Congreso para aclarar si el Gobierno cedió a presiones marroquíes tras el espionaje, especialmente en su cambio de postura sobre el Sáhara Occidental, alineándose con las demandas de Rabat. Se especula que los datos extraídos podrían haber incluido negociaciones internas o comunicaciones privadas que Marruecos utilizó como palanca para forzar concesiones. El PSOE, por su parte, defiende que “todo se ha hecho con transparencia” y que las investigaciones seguirán su curso, pero la presión crece para desclasificar información y permitir una investigación independiente.
En Francia, el caso ha reavivado tensiones con Marruecos, donde las relaciones ya estaban deterioradas por acusaciones similares. París ha adoptado una postura más dura, exigiendo explicaciones formales a Rabat, mientras la Unión Europea observa con preocupación las implicaciones para la seguridad de sus líderes. Analistas sugieren que, si se confirma la autoría marroquí, podría derivar en sanciones económicas y una revisión de los acuerdos comerciales, afectando a un país clave en la gestión migratoria y el control del tráfico de drogas en el Mediterráneo.
La reapertura del caso, programada para un análisis judicial en enero de 2026, pone a Sánchez en una posición delicada: debe equilibrar la presión interna por respuestas con la necesidad de mantener relaciones estables con Marruecos. La inteligencia francesa no solo ha arrojado una sombra sobre la seguridad nacional española: ha encendido una mecha que podría detonar una crisis diplomática de proporciones impredecibles, con el fantasma de Pegasus como protagonista en un juego de poder transnacional.





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