Italia y Portugal han ejecutado con éxito más del 92 % de los préstamos concedidos por el programa Next Generation EU , mientras España ,...
Italia y Portugal han ejecutado con éxito más del 92 % de los préstamos concedidos por el programa Next Generation EU, mientras España, que renunció desde el principio a solicitar la parte de créditos, dejará sin utilizar 30.000 millones de euros en financiación a tipos de interés cercanos al 0 %, según los últimos informes de ejecución publicados por la Comisión Europea. La diferencia radica en una decisión tomada en 2021: cuando Bruselas diseñó el fondo de recuperación, ofreció a cada país dos vías —subvenciones no reembolsables y préstamos en condiciones excepcionalmente favorables—, dejando en manos de los gobiernos nacionales cuánto pedir de cada una. Italia solicitó 122.600 millones en préstamos (además de 68.900 en ayudas); Portugal pidió 16.600 millones en créditos (más 13.900 en subvenciones); España, sin embargo, optó por cero préstamos y se quedó solo con las subvenciones de 79.800 millones, renunciando a unos 30.000 millones en financiación barata que ahora caducan sin haber sido utilizados.
Los préstamos Next Generation tenían condiciones únicas: vencimiento a 30 años, intereses entre el 0,1 % y el 0,5 % y desembolso vinculado a hitos de reformas. Italia y Portugal los usaron para financiar grandes proyectos de infraestructuras, digitalización y transición verde sin aumentar su deuda pública en términos reales, ya que los tipos eran inferiores a la inflación. Italia, por ejemplo, ha ejecutado ya el 94 % de sus créditos en obras como la alta velocidad Nápoles-Bari y la banda ancha rural; Portugal ha empleado el 96 % en renovables y rehabilitación energética de viviendas, con un coste financiero efectivo negativo.
España, en cambio, justificó en 2021 que “no necesitaba más deuda” y prefirió centrarse en las subvenciones, una decisión que ahora se revela costosa: los 30.000 millones que dejó sobre la mesa habrían permitido financiar el PERTE del Chip, la red de cargadores eléctricos o la modernización ferroviaria sin tocar el déficit. El Gobierno ha reconocido esta semana que “será imposible ejecutar” más del 63 % de las subvenciones antes de junio de 2026, lo que supondrá devolver entre 18.000 y 22.000 millones a Bruselas.
La Comisión Europea ha felicitado públicamente a Italia y Portugal por su “gestión ejemplar” y ha señalado a España como el único país grande que “renunció voluntariamente a los préstamos”. En Roma y Lisboa ya celebran haber ahorrado 2.800 y 420 millones anuales respectivamente en intereses que España ahora tendrá que asumir con deuda ordinaria al 3,8 %.
En redes #EspañaDeja30MilMillones supera los 1,9 millones de interacciones, con un 78 % criticando la “mala planificación” del Gobierno. Económicamente, la renuncia cuesta 1.200 millones anuales en intereses extra. Socialmente, indigna a pymes y autónomos que ven cómo Italia y Portugal financian con dinero barato lo que aquí se paga caro. Políticamente, coloca al Ejecutivo ante un nuevo fracaso en la gestión europea. Italia y Portugal no solo pidieron: ganaron. España no pidió y ahora paga el precio.





.png)



COMMENTS