El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance , ha lanzado una denuncia frontal contra la Unión Europea , acusándola de planear multar a X...
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha lanzado una denuncia frontal contra la Unión Europea, acusándola de planear multar a X (antes Twitter) con “cientos de millones de dólares” por negarse a participar en lo que califica como “censura sistemática”. En un tuit que ya supera los 4,2 millones de interacciones, Vance escribió: “Rumores que circulan de que la Comisión de la UE multará a X con cientos de millones de dólares por no participar en la censura. La UE debería apoyar la libertad de expresión, no atacar a las empresas estadounidenses por basura”. El mensaje, que ha sido retuiteado por el propio Elon Musk con un emoji de pulgar hacia abajo, ha encendido un debate transatlántico sobre los límites de la regulación digital y ha puesto a Bruselas en el punto de mira de Washington, donde el equipo de Trump ve en esta supuesta sanción un ataque directo a la soberanía tecnológica estadounidense.
Vance, de 40 años y senador de Ohio convertido en el número dos de Trump tras la victoria electoral de noviembre, ha utilizado su plataforma para defender a X, la red social que ha sido criticada por la UE por no moderar suficientemente contenidos sobre desinformación, extremismo y violaciones de derechos fundamentales. Fuentes cercanas al vicepresidente aseguran que su intervención responde a informes internos de la Casa Blanca que estiman una multa potencial de entre 500 y 800 millones de euros bajo el Reglamento de Servicios Digitales (DSA), que obliga a plataformas con más de 45 millones de usuarios a implementar “medidas proporcionales” contra contenidos ilegales. X, con 600 millones de usuarios globales, ha sido señalada repetidamente por la Comisión Europea por no eliminar con rapidez posts de odio y manipulación electoral, especialmente tras las elecciones europeas de junio de 2024.
El tuit de Vance no es aislado: llega en un contexto de crecientes fricciones entre Washington y Bruselas. Trump, que asumirá el cargo el 20 de enero de 2026, ha prometido en su agenda “proteger las empresas americanas de la burocracia europea”, y ha mencionado explícitamente a X como “víctima de la censura woke de Von der Leyen”. Musk, que ha donado 100 millones de dólares a la campaña de Trump, ha respondido al vicepresidente con un tuit que ha acumulado 2,8 millones de likes: “La UE quiere control total. EE.UU. defiende la libertad”. Esta alianza ha alarmado a la Comisión, que ya ha visto cómo el DSA ha sido criticado por el Congreso estadounidense como “extraterritorialidad regulatoria”.
La posible multa a X se basa en una investigación abierta en julio de 2025 por la DSA, que acusa a la plataforma de no haber eliminado en 72 horas el 45 % de los contenidos denunciados como desinformación sobre la guerra en Ucrania y el cambio climático. Bruselas podría imponer sanciones de hasta el 6 % de los ingresos globales de Meta (más de 10.000 millones de euros anuales), pero Vance ha elevado el tono al llamarlo “ataque a empresas estadounidenses por basura”, insinuando que la UE busca “silenciar voces conservadoras” como las de Tucker Carlson y Jordan Peterson, que han sido suspendidas temporalmente en la plataforma.
En Europa, la reacción ha sido mixta: Francia y Alemania han defendido el DSA como “necesario para la democracia digital”, mientras Polonia y Hungría han criticado a Bruselas por “excesos reguladores”. En redes, #VanceVsUE supera los 3,1 millones de interacciones, con un 68 % apoyando al vicepresidente como “defensor de la libertad”.
Económicamente, una multa millonaria a X podría costar 1.200 millones en acciones de la compañía. Socialmente, polariza el debate sobre moderación online. Políticamente, anticipa un choque transatlántico en la era Trump. Vance no solo denuncia: enciende la mecha de una guerra comercial digital.





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