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lunes, 22 de diciembre de 2025

Los terroristas de Sídney grabaron un vídeo reivindicando el ataque contra “Sionistas” y practicaron en un campo antes del tiroteo

 

Los dos terroristas que perpetraron el tiroteo masivo en el centro comercial Westfield Bondi Junction de Sídney grabaron un vídeo en el que repudiaban a los “sionistas” y justificaban el ataque como una “venganza por Gaza”, según ha confirmado la Policía de Nueva Gales del Sur tras analizar los dispositivos incautados. El material, filmado horas antes del asalto, muestra a los agresores —padre e hijo de 50 y 24 años— con el rifle AR-15 y una pistola Glock, gritando consignas en árabe y en inglés mientras declaran que “los sionistas y sus aliados pagarán por la sangre de Palestina”. La Policía ha descartado que el vídeo se haya difundido públicamente, pero lo considera una prueba clave de motivación ideológica yihadista.

Además, los investigadores han confirmado que los atacantes realizaron un viaje de reconocimiento a la playa de Bondi días antes del atentado, donde fotografiaron entradas y salidas del centro comercial y zonas de alta afluencia. Las imágenes, recuperadas de un teléfono móvil, muestran al hijo mayor tomando notas en un cuaderno y señalando puntos estratégicos como las escaleras mecánicas y las salidas de emergencia. El padre, que conducía, habría grabado el trayecto en vídeo para planificar la ruta de huida, aunque finalmente no lograron escapar.

La Policía también ha revelado que los terroristas practicaron tiro en un campo privado al oeste de Sídney durante las semanas previas, utilizando un rifle idéntico al empleado en el ataque. Testigos de la zona han confirmado haber oído disparos en un terreno aislado cerca de Penrith, y los agentes han encontrado casquillos y dianas improvisadas que coinciden con el calibre del arma utilizada. Los investigadores creen que el padre, un mecánico jubilado con experiencia en armas de caza, entrenó a su hijo para ejecutar el plan con precisión, incluyendo el uso de granadas de humo para cubrir la retirada.

El ataque, que dejó 12 muertos y 28 heridos, fue ejecutado con una planificación meticulosa: los agresores llegaron al centro comercial en un vehículo robado, entraron armados y comenzaron a disparar indiscriminadamente en la planta baja, matando a ocho personas antes de subir al primer piso, donde continuaron la matanza. El padre fue abatido por la policía tras ignorar órdenes de rendición, mientras el hijo resultó herido de gravedad y fue capturado vivo. Los dos jóvenes de 15 y 16 años que sufrieron heridas graves en el parque adyacente fueron trasladados en estado crítico al Hospital Infantil, donde luchan por su vida.

La Policía ha descartado la existencia de un tercer implicado tras revisar cámaras y testimonios, y ha confirmado que el móvil principal fue el odio ideológico pro-palestino combinado con resentimiento personal. El padre había perdido la custodia de sus hijos menores en 2022 y culpaba al sistema judicial “controlado por sionistas”, según mensajes recuperados de su teléfono. El hijo, desempleado y radicalizado online, había compartido propaganda yihadista en foros ocultos.

Sídney, que ya vivió el atentado del café Lindt en 2014, ha reforzado la seguridad en todos los mercadillos navideños y espacios públicos, con 5.000 agentes adicionales y controles aleatorios. El primer ministro Anthony Albanese ha declarado tres días de luto nacional y ha anunciado una revisión urgente de las leyes de armas y de la vigilancia en redes sociales.

En redes, #SydneyTiroteo supera los 5,2 millones de interacciones, con un 70 % exigiendo controles más estrictos a la radicalización online y un 25 % pidiendo más seguridad en centros comerciales. El vídeo grabado por los atacantes no solo reivindica el ataque: lo convierte en un acto de terror ideológico que ha conmocionado a una ciudad que creía haber dejado atrás el miedo.

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