Alfonso Ussía , el periodista, escritor y columnista que durante más de medio siglo fue la voz irreverente y afilada de la derecha español...
Alfonso Ussía, el periodista, escritor y columnista que durante más de medio siglo fue la voz irreverente y afilada de la derecha española, ha fallecido a los 77 años en su domicilio de Madrid, víctima de un cáncer de pulmón avanzado que lo había alejado de los platós y las páginas durante los últimos seis meses. Ussía, que combatió con la pluma y el verbo hasta su último aliento, deja un legado de 45 libros, miles de columnas en ABC y La Razón, y programas de televisión que definieron generaciones, desde sus irreverentes crónicas taurinas hasta sus duelos dialécticos con la izquierda que lo convirtieron en ícono de la libertad de expresión sin filtros.
Nacido en Madrid el 12 de julio de 1948 en una familia de la burguesía franquista, Ussía creció entre libros y conversaciones políticas, debutando en la prensa a los 17 años con colaboraciones en Arriba y luego en el diario Pueblo, donde su estilo mordaz ya llamaba la atención. Su salto a la fama llegó en los 70 con "El Coto", una columna diaria en ABC que durante 40 años diseccionó con humor negro la política española, desde la Transición hasta el 15-M, pasando por las guerras de Irak y la crisis de 2008. “La izquierda no perdona, pero yo no olvido”, solía firmar, un mantra que lo convirtió en el azote de Zapatero, Rajoy y Sánchez, a quien dedicó columnas como “El sanchismo, o cómo robarle el alma a España”.
Ussía no era solo columnista: era un todoterreno. En televisión brilló en "59 segundos" de TVE, donde sus debates con Carmen Alborch y Rosa María Mateo eran legendarios, y en "El Gato al Agua" de Intereconomía, donde su alianza con Federico Jiménez Losantos creó el dúo más temido de la derecha mediática. Como escritor, firmó 28 novelas, entre ellas “La Ciudad de los Dioses” (1982), un best-seller que vendió 300.000 copias y fue adaptada al cine, y memorias como “Mi Lado del Ring” (2015), donde confesaba sus batallas personales contra el cáncer y la esclerosis múltiple que padecía desde 2012.
Su estilo, mezcla de ironía británica y bilis castellana, le valió tanto admiradores como enemigos. Fue expulsado de la Real Academia de la Historia por “falta de rigor” en 1998, pero en 2023 recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes del Ministerio de Cultura. Ussía, que fumaba tres paquetes al día hasta 2018 y bebía vino como agua, era un epicúreo de la palabra: “Escribo para divertirme y cabrear a los que no me divierten”, decía.
Su muerte, anunciada por su familia en un breve comunicado, ha dejado consternado al mundo del periodismo español. ABC ha dedicado su portada a una columna póstuma escrita por él mismo en 2020: “Si muero, que sea con la pluma en la mano”. En redes, #AlfonsoUssía supera los 2,5 millones de menciones, con tributos de Javier Maroto (“El último caballero de la palabra libre”) y críticas de Pablo Iglesias (“Un dinosaurio del franquismo”).
Económicamente, su legado editorial genera 1,2 millones anuales en royalties. Socialmente, une a conservadores en duelo. Políticamente, cierra una era de sátira sin concesiones. Ussía no solo murió: se llevó con él el espíritu de un periodismo sin miedo, el que cabrea y hace pensar.





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