El Tribunal Constitucional de Polonia ha declarado la ilegalización y disolución inmediata del Partido Comunista de Polonia (KPP), fundad...
El Tribunal Constitucional de Polonia ha declarado la ilegalización y disolución inmediata del Partido Comunista de Polonia (KPP), fundado en 2002, al considerar que su ideología y objetivos “ensalzan los crímenes del comunismo” y chocan frontalmente con los principios de la Constitución polaca de 1997, que prohíbe expresamente la promoción de totalitarismos. En una sentencia de 68 páginas hecha pública esta mañana, los 15 jueces han sido unánimes: “Una organización que reivindica el estalinismo, justifica la invasión soviética de 1939 y niega los crímenes del régimen comunista no puede tener cabida en el orden jurídico democrático”.
La decisión pone fin a un proceso iniciado en 2020 por la Fiscalía General, que acusó al KPP de “propaganda del totalitarismo” y de violar la ley de 1997 que prohíbe símbolos y doctrinas comunistas y nazis por igual. El caso se reactivó en noviembre cuando el presidente del Instituto de la Memoria Nacional (IPN), Karol Nawrocki, remitió un informe de 400 páginas con pruebas de actos del partido que incluían la colocación de coronas en monumentos soviéticos, la celebración del aniversario de la Revolución de Octubre y la defensa pública de figuras como Stalin y Bolesław Bierut, responsable de la represión de los años 1945-1956.
Con apenas entre 600 y 1.000 militantes activos y sin representación parlamentaria desde su fundación, el KPP era un actor marginal, pero simbólicamente molesto para la memoria histórica polaca. La sentencia ordena la disolución de todas sus estructuras, la incautación de sus bienes (incluida una sede en Varsovia valorada en 1,2 millones de euros) y la prohibición de refundación bajo cualquier nombre que haga referencia al comunismo. Los militantes podrán ser procesados individualmente si continúan actividades bajo la ley antiterrorista.
La izquierda polaca (Lewica) ha condenado la decisión como “censura ideológica”, mientras PiS y la mayoría conservadora la han celebrado como “cierre definitivo de una página negra”. En redes #FinDelComunismoPolaco supera los 1,1 millones de interacciones, con un 82 % de apoyo a la sentencia.
Económicamente, el Estado se quedará con los bienes del partido. Socialmente, refuerza la narrativa anticomunista en un país donde el 73 % considera el régimen 1945-1989 como ocupación. Políticamente, fortalece al gobierno de Donald Tusk en su pulso con la extrema izquierda y cierra un capítulo simbólico 36 años después de la caída del Muro. Polonia no solo ha disuelto un partido: ha enterrado definitivamente el fantasma del comunismo en su ordenamiento jurídico.





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